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Para algunos será una obviedad y para otros una sorpresa nada agradable, pero la realidad es que las series disponibles en cualquier catálogo SVOD tienen fecha de caducidad. Siempre y cuando no sean contenido original de dicha plataforma, claro. Los suscriptores de Movistar+, Rakuten y Filmin estarán acostumbrados a resignarse ante este hecho, pero los que paguen únicamente por Netflix, HBO y/o Amazon Prime Video quizás todavía no estén al corriente. Al fin y al cabo, estos tres servicios americanos llevan muy poco tiempo operando en España: Netflix desembarcó en octubre de 2015 mientras HBO y Prime Video llevan apenas 10 meses disponibles.

Para tratar el tema de las salidas de series de las plataformas SVOD, voy a centrarme en el caso de Netflix. No sólo porque sea el referente a nivel mundial, sino porque se avecina un punto de inflexión dentro de su catálogo en España. Con su aterrizaje hace ya casi dos años, comencé a preparar listados con las series (y temporadas) disponibles en los catálogos de estas plataformas que vengo actualizando diariamente desde entonces. El listado de Netflix en concreto, me dio mucho trabajo al principio ya que constantemente subía nuevas series y/o temporadas pendientes. Ese ritmo evidentemente era insostenible y, desde hace bastante tiempo, la mayoría de novedades tienen que ver con su contenido original (y series coreanas).

A lo largo de estos casi dos años muy pocas series han salido de su catálogo. Hasta ahora. Recuerdo que las primeras fueran dos miniseries británicas, 'The Honourable Woman' y 'North & South'. A las que poco después siguieron unas cuantas telenovelas hispanas y otras tantas coreanas, casi todas ellas ya de vuelta en el servicio por cierto. Además de varias ficciones españolas como 'El Barco' o 'Física o Química'. Sin embargo, no fue hasta este verano cuando se produjeron las primeras salidas de series americanas, 'Don't Trust the B... in the Apartment 23' y 'Touch', además de otra española 'Carlos, Rey Emperador'. Una avanzadilla de lo que estaba por venir. Entre finales de septiembre y octubre, de momento, ya están programadas las salidas de 'The Big Bang Theory' y 'El Príncipe de Bel-Air' para el 30 de septiembre, 'The Walking Dead' el 10 de octubre, mientras que el 18 de octubre se producirá una escabechina: 'Gossip Girl', 'Battlestar Galactica', 'Prison Break', 'Lie to Me', 'The Dovekeepers' y 'Terra Nova'.

Por lo tanto, hasta nueve series americanas se encuentran en la rampa de salida, siendo algunas de ellas de las más populares del servicio, a las que además acompañarán una canadiense ('Heartland'), una noruega ('The Heavy Water War'), una hispana ('La Casa de al Lado') y una coreana ('Love Rain'). Estas son las salidas programadas a día de hoy, pero lo normal sería que en los próximos días la lista vaya engordando con más títulos cuya licencia de derechos venza tras un periodo de dos años. En otras palabras, con series que formaran parte del catálogo de lanzamiento de Netflix en nuestro país. De ahí que octubre prometa ser muy movidito.

Para estar al corriente de las próximas salidas de Netflix, recomiendo visitar Unogs, una web que me recomendó @noticiasdseries y que desde entonces visito a diario. Una vez dentro hay que seleccionar únicamente la información del catálogo de España y pinchar en la pestaña "videos about expire". Destacar que casi siempre aparecen con bastante antelación (en torno a un mes), pero en ocasiones tan solo de una semana para otra por lo que mejor visitar la web con frecuencia.

La salida de una serie de un catálogo VOD no significa que sea definitiva y que no vaya a estar disponible nunca más. Las licencias de derechos pueden prolongarse o renegociarse con nuevas condiciones. Por ejemplo, Netflix toma esta decisión en función de tres factores: el feedback de los usuarios (tanto por su comportamiento de visionado como por sus valoraciones mediante el pulgar para arriba o para abajo), lo mucho o poco vista que es esa serie y la cantidad de títulos similares que aún siguen disponibles en la plataforma. A estos tres factores hay que añadir uno que no está en su mano: depende de que el estudio propiedad de los derechos no los haya vendido antes a otra plataforma o canal de televisión. Razón por la que algo me dice que series como 'The Walking Dead', 'The Big Bang Theory', 'Battlestar Galactica' o 'Prison Break' no tardarán demasiado en estar de vuelta por el catálogo de Netflix.

ACTUALIZACIÓN: Al final sólo  'The Big Bang Theory', 'El Príncipe de Bel-Air' 'Gossip Girl', 'Battlestar Galactica' y 'The Dovekeepers' salieron del catálogo como estaba previsto. Además de 'Strike Back' que olvidé añadirla. El resto siguen estando disponibles en Netflix.

Por último, aprovecho para recomendar una vez más los listados con las series (y temporadas) disponibles en los seis servicios SVOD que a día de hoy están disponibles en España. Me falta preparar el de Sky, que aterrizó la semana pasada con apenas 14 series completas. Son tan pocas que de momento ni me he registrado para probar el servicio e indagar en su catálogo VOD, pero tengo intención de prepararlo próximamente. Mientras tanto, os dejo con el resto:

La rebelión de Rick pasa factura a 'The Walking Dead'

Publicado por Diego del Pozo On abril 04, 2017 7 comentarios
Tras una primera mitad de temporada marcada por la revolución de Negan y la consiguiente sumisión de los protagonistas, la segunda lo ha estado por la rebelión de Rick. Del luto por las víctimas de Lucille a la esperanza para dar la vuelta a la situación. Dos tandas de capítulos claramente diferenciadas, pero eso no cambia que toda la séptima temporada de 'The Walking Dead' pueda resumirse del mismo modo: "¿Vamos a la guerra? Todavía no". Y así hasta el final.

A continuación, sólo recomiendo seguir leyendo si ya has visto el 7x16 "The First Day of the Rest of Your Life", aunque tampoco hay demasiadas sorpresas que reventar. ¡Atención Spoilers!

Esta temporada dejará para el recuerdo uno de los grandes acontecimientos televisivos de los últimos años. Sin embargo, tan icónico momento, se ha cobrado un peaje demasiado elevado. Al fin y al cabo, lo sucedido en aquel 7x01 "The Day Will Come When You Don't Be" cambió la serie para siempre. Y tras un periodo de bajona generalizado, tocaba impregnarlo todo con rayos de esperanza. De ahí que a la vuelta del parón, Rick volviera a sonreír. Un cambio de intenciones y de rumbo que, sin embargo, se ha traducido en una segunda mitad de temporada que, al igual que la primera, también ha sido para olvidar. Más que nada porque prácticamente no hay casi hitos que reseñar, siendo el cambio de bando de Eugene de lo más destacable. Algo que dice mucho (y poco bueno) del nivel de las tramas que han amenizado y retrasado el enfrentamiento final que no definitivo.

Estos ocho capítulos han servido para que Rick y compañía formaran un ejército rebelde contra los Salvadores. Entre tanto, cada capítulo, cumpliendo con la plantilla de las últimas temporadas, se centraba en desarrollar las tramas personales de dos o tres personajes como mucho. Además de lo de Eugene, se ha mostrado a Rosita y Sasha a lo Thelma y Louise, Rick y Michonne de escapada romántica, Daryl reencontrándose con Carol, Morgan manchándose las manos de sangre de nuevo, Tara incumpliendo su promesa cuando la trama principal lo necesitaba... y poco más. La que ha contado con más minutos de lo normal ha sido Sasha, lo que fácilmente se podía interpretar como que la estaban preparando la fiesta de despedida. Tal y como así era. Eso sí, una fiesta sin sorpresa, pues hacía tiempo que se sabía que su estancia en la serie tenía las horas contadas. Es lo que tienen los spoilers en diferido, es decir, que se hiciera público su fichaje por la nueva serie de 'Star Trek'.

Tras los palos que les cayeron a Glenn y Abraham, estaba claro que la séptima temporada no iba a cobrarse muchas más víctimas. De ahí que en la mid-season finale causaran baja dos personajes como Spencer y Olivia, mientras que Sasha ha sido la única sacrificada en la season finale. Tengo que decir que me ha gustado mucho su muerte, literal y metafóricamente. Con una puesta en escena espectacular, el numerito de Negan con el ataúd iba unido a una estupenda reflexión sobre la importancia del sacrificio en este universo, al mismo tiempo que se rendía un gran homenaje a Abraham. Del mismo modo que en los minutos finales se hacía con Glenn a través de Maggie. Sendos tributos marcan un punto y seguido simbólico en la serie, dejando vía libre a la guerra que está por llegar. Se acabó llorar a los perdidos. Toca volver a conseguir que todos corran peligro real.

Quién ríe último, ríe mejor y eso es precisamente lo que ha sucedido en el nuevo cara a cara entre los dos líderes de la contienda. Con la traición de Janis y sus chatarreros, todo parecía perdido para los protagonistas, reviviendo por el camino otra escena para enmarcar con Rick y Carl postrados ante Negan, pero como no podía ser de otra manera... en el momento oportuno llegaba la caballería a Alexandria para salvar el día (¡vaya coincidencia que los refuerzos de Hilltop y Kingdom aparezcan a la vez!), con el tigre de Ezekiel en plan estelar. Ni que decir que esos 15 minutos han tenido más tensión y acción que prácticamente el resto de la temporada en su conjunto. Una buena batalla que espero que sea un simple aperitivo en relación a lo que veremos a partir de octubre.

Un final de temporada que deja claro que Negan no es un villano más en 'The Walking Dead'. Su continuidad me parece sorprendente y eso que hace tiempo que se confirmó su presencia en la octava temporada. No lo digo de manera peyorativa, sino porque estoy acostumbrado a que este tipo de villanos duren una temporada como mucho. Negan me gusta como enemigo a batir y cada una de sus contadas intervenciones han sido de lo mejorcito de la temporada, aunque entiendo que su cruce de matón y bufón pueda cansar a parte del personal. Pero una vez superadas las fases de sumisión y rebelión, en teoría sólo queda asistir a la guerra abierta entre los grupos de Rick y Negan. Y mentiría si dijera que no tengo ganas de ver cómo se resuelve uno de los grandes conflictos que ha plantado la serie a lo largo de estas siete temporadas. Igualmente tengo mucha curiosidad por saber cómo se va a gestionar este asunto durante la próxima temporada. ¿No habrá descanso desde el principio o los "todavía no" volverán a ser la tónica habitual hasta que llegue la hora de las tortas finales? Ojalá que sea lo primero, que con un año para olvidar de 'The Walking Dead' he tenido más que suficiente.

Acabo con un apunte suelto en el que acabo de caer. En esta ocasión no ha habido escena post-créditos, al igual que no la hubo tras el final de la sexta (lógicamente), pero a mitad de temporada sí que se emitió una donde se presentó a un nuevo y misterioso personaje que espiaba el interior de Alexandria con unos prismáticos. Un personaje que no ha aparecido en ningún momento durante esta segunda mitad, o al menos yo no me he enterado, lo que me lleva a preguntarme qué sentido tenía emitir aquella escena si luego no se iba a recoger durante el resto de la temporada.

La revolución Negan pasa factura a 'The Walking Dead'

Publicado por Diego del Pozo On diciembre 13, 2016 4 comentarios
Transición necesaria. No se me ocurre otra manera para definir lo visto en la primera mitad de la séptima temporada de 'The Walking Dead'. La llegada de Negan prometía revolucionar la serie… y así ha sido, aunque quizás el cambio haya sido demasiado brusco e insatisfactorio.

A partir de aquí, sólo recomiendo leer a los que hayan visto la primera mitad de la séptima temporada de ‘The Walking Dead’ y sepan cómo se las gasta Negan. ¡Atención Spoilers!

Con los héroes de la historia desperdigados en estado postraumático y en pleno proceso de adaptación a una situación de sumisión para la que no estaban preparados, toda la gloria y el protagonismo ha recaído en el nuevo villano (y su Lucille). Un personaje como Negan estaba claro que dividiría al personal, por lo que si no has comprado su chulería y verborrea, sus notas de humor o su aplastante manera de repartir justicia, no se me ocurre ninguna razón por la que este tramo de la temporada haya podido resultarte mínimamente interesante. Y aún así, siendo de los que sí que ha comprado al nuevo gran villano (ya entiendo a qué vino tanto revuelo con su publicitada introducción), este tramo de la temporada me ha dejado bastante indiferente. Y Negan es el máximo responsable, aunque sea simplemente por lo que ha supuesto para el grupo protagonista... y la serie.

Rick y compañía han sufrido una caída del pedestal en el que se encontraban, haciendo virar el rumbo de la serie por completo. Hasta el punto de que han hecho falta ocho capítulos para que los protagonistas pudieran recomponerse después de semejante porrazo. En realidad, diría que han sido siete episodios ya que habría que dejar al margen el espectacular arranque de temporada. Antes de hacer un balance en general, me gustaría realizar una parada en ese 7x01 "The Day Will Come When You Won't Be", que para algo es uno de los capítulos del año. Después de meses esperando para conocer la identidad de la víctima de Negan, la señalada cita tenía muchas papeletas de acabar decepcionando, pero no fue así. Es más, para mí ya es uno los mejores capítulos de la serie. Uno de los que no se olvidan. Más allá de conocer que Abraham era el elegido y que finalmente Glenn también abandonaba la serie por culpa de Daryl, el capítulo me pareció brutal. Pura tensión. Mención especial para el farol de Negan con el brazo Carl que me tragué enterito.

Una vez presentado Negan con honores, despidiendo a dos pesos pesados de una misma tacada, los otros siete episodios me han resultado muy extraños. Desde que Scott Gimple tomara el timón allá por la cuarta temporada, la estructura narrativa ha venido siendo prácticamente la misma cada año: el primer y último capítulo reservados para darlo todo (en cada mitad), mientras el resto de las entregas ponían el foco de atención en el menor número de personajes posibles. Un recurso que siempre he valorado de manera positiva, ya que considero que es la razón principal por la que los personajes llegaron a cobrar interés en mayor o menor medida, pero esta vez no me ha funcionado como en ocasiones anteriores. Quizás porque todas las tramas han estado interconectadas a través de Negan, o mejor dicho, por las distintas modalidades de sumisión que mostraban cada uno de los protagonistas en su particular adaptación a esta nueva y depresiva situación. No ha sido fácil involucrarse en un tramo de la serie en el que Rick y compañía sólo tenían dos opciones para seguir adelante: lo malo o lo peor. Un tramo de bajón generalizado que ha pasado factura a 'The Walking Dead'. Y sin embargo, como pienso que llevaba tiempo necesitando un revulsivo como la revolución Negan, del mismo modo considero a este periodo de la serie como una transición necesaria.

Decía antes que los últimos siete episodios me habían resultado extraños, pero también podría decir de ellos que han dejado muy poca cosa para comentar. Carol y Morgan desconectados del mundo en el Reino, Daryl encerrado en una celda, Maggie y Sasha (y Enid) acoplándose en la colonia Hilltop, Tara (y el nuevo Jack Bauer) de excursión hasta dar con el refugio femenino y Carl disfrutando de un tour VIP por Neganlandia. Sintetizando mucho, así es como resumiría cinco de esos siete capítulos. Cinco que han estado centrados en uno o dos personajes principales como mucho. Curioso cuanto menos. Al igual que el hecho de tener que esperar hasta el 7x04 "Service" para poder conocer al fin cómo iba a ser la dinámica de la serie a partir de Negan. Por lo menos en Alexandria, que ya no sé si sigue siendo la localización más importante viendo cómo anda todo de desperdigado actualmente. Eso sí, todo interconectado a través de la alargada sombra de Negan y los Salvadores.

Para el final me dejo a un Rick desaparecido en combate desde la premiere. Algo que por mucho que me guste este personaje, me ha parecido un acierto, pues poco o nada tenía que aportar en este momento más allá de reflejar el horror en cada una de sus apariciones. Al menos eso me estaba pareciendo hasta el último episodio, donde eché en falta algo más de desarrollo para comprar el despertar que sufre tras reencontrarse con Michonne. ¿Unas cuantas palabras y se olvida de lo que le puede pasar a cualquiera de los suyos? ¿Justo cuando Negan acaba de hacer otra de sus demostraciones? Entiendo que es la excusa necesaria para revertir la situación en la segunda mitad de la temporada, pero a mi parecer este cambio de actitud no queda lo suficientemente justificado.

Tras media temporada donde la presencia de Negan ha impregnado todo de un tono depresivo y desolador, hacía falta un final esperanzador como el ofrecido en los últimos instantes del 7x08 “Hearts Still Beating”. Quizás peca de ser demasiado cursi, con tanto cruce de miradas entre todos los supervivientes principales, pero sobre todo es optimista de cara al futuro. Justo lo que necesitaban los personajes y me atrevería a decir que gran parte del público también. El grupo vuelve a estar reunido… y compuesto. Se acabó rendir pleitesía y pagar tributos, toca levantarse después de la caída y plantar cara. Por eso mismo, tras tocar fondo y una vez superada esta transición necesaria, ya tengo ganas de ver cómo los protagonistas conseguirán derrotar a un villano omnipresente, por mucha alianza que formen con los nuevos amigos de Carol y Morgan y las amigas de Tara… y quién sabe si también con el nuevo y misterioso personaje a las afueras de Alexandria en la escena post-créditos. Quizás él o ella sea la clave para poner fin al reinado de Negan y su Lucille.

Hora de comentar la segunda temporada de 'Fear the Walking Dead'. A partir de aquí, sólo recomiendo leer a los que la hayan visto completa. ¡Atención Spoilers!

La primera parte de la temporada fue tan para olvidar que meses después sólo recuerdo que el grupo protagonista zarpó hacia el sur para huir de la epidemia zombi... para acabar enfrentándose a ella en dos entornos desconocidos para los que estaban aún menos preparados: el mar y los áridos desiertos mexicanos. Desde luego que si FtWD se parece en algo a 'The Walking Dead' es en contar con unos personajes que no se caracterizan habitualmente por tomar las mejores decisiones posibles. Sin embargo, a priori, la idea del cambio de entorno no sonaba nada mal y en cierto modo garantizaba a FtWD poder seguir justificando su existencia después de fulminar demasiado pronto la premisa/diferencial original: contar la previa del brote epidémico y explorar el proceso de adaptación de un grupo de personas a un apocalipsis zombi para el que no estaban preparados.

Superada la novedad del estallido, esta segunda temporada corría el riesgo de acabar contando lo mismo que 'The Walking Dead', con los protagonistas inmersos en una huída sin fin mientras aprenden trucos y adquieren conocimiento y habilidades para sobrevivir. Eso sí, abordando la temática zombi desde un prisma de drama familiar más que de supervivencia. Algo que casi se confirma cuando la serie daba un paso en falso para traer demasiado pronto a un villano de referencia, un Gobernador del océano, aunque por fortuna esa trama duró nada y menos. Por eso, poner rumbo a México sonaba lógico al concordar con la elección de Los Angeles como puerto de salida. Una idea interesante con el potencial de mostrar cómo se enfrentaban en otro continente, y en una cultura de carácter tan religioso como es la latinoamericana, ante la misma amenaza.

Toda la travesía por mar siguió un esquema autoconclusivo que, en líneas generales, sirvió para más bien poco. Quizás el grupo saliera de ella más unido y definido, pero no fue hasta que volvieron a pisar tierra firme cuando de verdad empezaron a pasar cosas, con las verdaderas intenciones de Strand siendo reveladas y con la introducción del personaje de Celia Flores. Cierto que duró poco, pero al menos dinamitó el verdadero leit motiv de la temporada: considerar a los muertos vivientes como peligrosas causas perdidas (y olvidar que un día fueron personas) o creer en su condición de mal necesario, en una metáfora similar al relato bíblico del Arca de Noé, y que todo volverá a ser cómo era antes. Dos posturas que acabaron con Nick separándose del grupo principal, a la vez que Chris se dejaba seducir por el lado oscuro arrastrando de paso a su padre (coraje) con él. A grandes rasgos así era como acababa la primera mitad de la campaña, que además se cobró una segunda víctima de relevancia tras la baja de la madre de Chris en la temporada anterior. Un Daniel Salazar que no descarto que vuelva a aparecer el año que viene, todo sea dicho de paso.

Lo poco que me gustó la primera mitad y lo mucho que me convenció la segunda desde que arrancara con el monográfico de Nick por el desierto. Regresar de un parón con un capítulo de estas características me lo tomé como una buena señal y así fue. Esta declaración de intenciones dio paso a una nueva estructura narrativa al servicio de los personajes más que en hacer avanzar la historia a base de secuencias de acción; con la excepción de "la lluvia de zombis" a la llegada al hotel. Una dispersión de los protagonistas en varios frentes (como hiciera 'The Walking Dead' a partir de su cuarta temporada) unida a unos interesantes dilemas dramáticos que, poco a poco, consiguieron que volviera a interesarme por la serie en general y en las tramas de Nick y Travis-Chris en particular.

La perturbadora conexión de Nick con los zombis y su integración en una colonia establecida con un propósito honesto pero levantada en base a una mentira; la desesperación de Travis al descubrir que su hijo se había convertido en un monstruo, que no podría cumplir la promesa que le hizo a su ex-mujer y que, en última instancia, sería incapaz de mantener esa humanidad a la que no quería renunciar. Estas dos tramas han sido las responsables directas de elevar el nivel de la temporada, aunque el núcleo central (por volumen de protagonistas en ella) estuviera en otra parte. Aquí, Alicia, la más joven del grupo, se dedicaba a sumar méritos mientras su madre y Strand iban quedándose sin papel. Por lo menos tuvieron su propio momento de gloria al protagonizar una buddy-movie con tantos chupitos de tequilas como zombis tenían a su alrededor. Mención aparte para una Ofelia cuyo papel ha sido el de desaparecer y dar tumbos hasta toparse con una nueva trama que será explorada la próxima temporada y que tendrá a Dayton Callie como invitado de lujo. A modo de curiosidad, será la tercera vez que este actor coincida con Kim Dickens tras 'Deadwood' y 'Sons of Anarchy'.

Justo cuando la serie volvía a dejarme buenas sensaciones, y tras un fantástico episodio en torno a los remordimientos de Travis tras maldecir a su hijo en el que sería su último momento juntos, llegó la doble season finale para dejarme otra vez totalmente indiferente. Todo un jarro de agua fría que ni siquiera cumplía a la hora de ponerme los dientes largos de cara a la tercera temporada. Por supuesto que muere un personaje importante, al fin y al cabo se desarrolla en el mismo universo que 'The Walking Dead', pero ni me inmuté con la muerte de Chris. Resultado de relegar el impacto emocional al testimonio de dos personajes poco de fiar. Una arriesgada apuesta que, visto lo visto, valoro como un completo error. Cumple con un objetivo interesante como es hacer clic en Travis para eliminar su condición de compás moral y transformarle en lo que su hijo le dijo que debía ser, un hombre capaz de aceptar la situación y adaptarse al nuevo mundo, pero podrían haber dado con algo más impactante que una confesión y una recreación del accidente de Chris.

Mis reparos con la muerte (en off) de Chris no son mi único problema con esta anodina season finale, que a fin de cuentas pueden resumirse básicamente en que suceden pocas cosas. Incluso alguna que daba por hecho, como el enfrentamiento entre los miembros de la colonia y los traficantes de mercancías, ni siquiera llega a producirse y sólo sirve para que Madison, Travis y Alicia descubran hacia dónde se dirige Nick. Precisamente, la frontera entre México y Estados Unidos parece que será una de las localizaciones principales de la próxima temporada, a tenor del grupo de hombres armados que asalta a Nick, Luciana y al resto de los miembros de la colonia cuando se acercan a su nuevo destino. Un cliffhanger sin tirón, si es que puede considerarse como tal. Una pena que la temporada no remate la faena dando un golpe contundente sobre la mesa porque para mi gusto estaba recuperando el rumbo perdido. Una oportunidad perdida que me deja con Nick, Travis y Alicia como los únicos alicientes para retomar la serie el verano que viene.

El nuevo mundo de ‘The Walking Dead’ es de Negan

Publicado por Diego del Pozo On abril 05, 2016 4 comentarios
Hora de comentar lo que ha dado de sí la segunda mitad de la 6ªT de ‘The Walking Dead’. Si no quieres saber nada de lo sucedido, será mejor que no sigas leyendo. ¡Atención Spoilers!

Si la primera parte de la temporada giró sobre la invasión zombi en Alexandria, la segunda hacía lo propio sobre la llegada de Negan. En ambas ocasiones, la serie apostaba por la misma táctica: postergar el gran evento hasta el mismo final para en última instancia dejar todo en el aire en forma de cliffhanger. Una jugada arriesgada que no ha salido todo lo bien que podría caber. Y eso que la serie volvió con una fuerza tremenda en el 6x09 "No Way Out". Un capítulo brutal, tanto que hasta diría que ya es uno de mis favoritos de toda la serie, y que entre otras cosas dejó las muertes de Jessie y sus dos hijos, Daryl probando el bazoca hasta en dos ocasiones y la aniquilación de la horda de zombis a machetazo limpio (con un Rick desatado). Lo dicho, una auténtica gozada.

Una vez recuperado el control de Alexandria, Negan y su grupo pasaban a ser la trama principal de la temporada, sobre todo tras la breve introducción de Jesus y su gente. Así, el mundo de ‘The Walking Dead’ se expandía en uno más grande, tal y como prometía su claim promocional. Lástima que hiciera falta esperar demasiado para descubrir que se trataba del mundo de Negan.

Una de las cosas que más me ha gustado de la temporada, en términos generales, ha sido la posición de los protagonistas ante la amenaza del grupo de Negan. En cierto modo, pasaban a ser los "malos" del nuevo enfrentamiento, pues al fin y al cabo son ellos los que deciden atacar antes que esperar. Como resultado de esta estrategia ofensiva, establecían una alianza con Jesus y su gente: la mitad de sus posesiones a cambio de rescatar a uno de los suyos y eliminar al hombre que les tenía sumidos en la esclavitud. Totalmente confiados en salir victoriosos, Rick y cía. cumplían con la mitad del acuerdo a las primeras de cambio; en un capítulo que sirvió para que Glenn por fin se manchara las manos de sangre humana. El grupo de Negan, totalmente desprevenido, no tuvo nada que hacer ante estos asesinos. Esta nueva victoria sirvió para que los protagonistas, con Rick a la cabeza, dieran aún más la sensación de estar pecando de un exceso de confianza que casi rozaba la soberbia. Como no podía ser de otra manera, finalmente acabarían arrepintiéndose. Tal y como refleja la cara de terror de Rick tras caer en la trampa de Negan y postrarse ante su nuevo amo y señor.

Centrándome ya en el cliffhanger de final de temporada, por mucho que me parezca poco original y facilón, a la vez entiendo que es una elección fantástica para sacar el máximo partido a la entrada triunfal de Negan. Dejar la vida de uno o varios personajes colgando de un hilo puede ser uno de los finales de temporada más recurrentes en la historia de la televisión. Pero en esta era de internet, como bien ha evidenciado ‘Game of Thrones’, se trata de un recurso que da tanto de sí que entiendo que resulta complicado no caer en la tentación. Sobre todo si preparas una especie de sorteo de lotería con prácticamente todos tus protagonistas y secundarios principales dentro del bombo. Eso sí, toca prepararse para unos cuantos meses de incesantes noticias sobre la identidad de la víctima de Negan. Sólo espero que los portales de televisión no den tanto la matraca con la identidad de este muerto como siguen haciendo con el destino de cierto personaje del drama de HBO.

Compro la justificación detrás de la idea y sinceramente no me importa que me hayan dejado colgado y sin saber quién es el muerto. Como decía antes, me parece una fantástica manera de conseguir que se hable de la serie hasta octubre. Uno de los problemas que encuentro a este cliffhanger es que doy por hecho que ninguno de los intocables causará baja, y cayendo Eugene, Rosita, Aaron o Abraham, la resolución del misterio sería toda una decepción... y con razón.

Si decides rematar una temporada, a mi parecer bastante inferior a las dos últimas, con un final de este tipo debe ser porque estás dispuesto a afrontar las consecuencias de cargarte a uno de los máximos favoritos de tu público, es decir, a uno de tus personajes intocables. Y por cómo se las ha gastado Scott Gimple desde que tomara la silla de showrunner, no preveo que se atreva con algo así. Eso sí, ojalá que lo hiciera, pues no se me ocurre mejor ocasión para mitigar la percepción de que casi nadie está salvo en esta serie. Ahora bien, a ver cómo se las arregla para que dentro de unos meses el impacto emocional de conocer la identidad de la víctima sea el mismo que de haberlo revelado ahora. Por último en relación a este tema, pero no por ello menos importante, no compro el hecho de que es la tercera vez que la serie emplea el mismo recurso de "muerte en off" a lo largo de esta temporada:  la parafernalia del "Glennazo", luego Daryl en el penúltimo episodio y ahora la lotería de Negan. Las dos primeras se saldaron con strike… veremos si a la tercera va la vencida.

Después de dos temporadas que había vuelto a disfrutar de lo lindo con ‘The Walking Dead’, la sexta vuelve a dejarme más descontento que satisfecho en el cómputo global. El tratamiento de los personajes me ha recordado al de los peores tiempos, siendo Carol la mayor exponente (y perjudicada) en el último tramo. Con la fantástica evolución que había protagonizado hasta convertirse en una de las favoritas del público, ¿cómo es posible que pegue un giro de este calibre? ¿Cómo y, sobre todo, por qué? En el capítulo que estuvo capturada junto a Maggie, me tiré todo el tiempo pensando que estaba fingiendo para conseguir despistar a los captores. Luego descubrí que no era así... y cuando quise darme cuenta ya estaba haciendo las maletas para “proteger” a su “familia”. No era necesario un cambio tan radical para plantear la contraposición de su método con el de Morgan. Ambos podrían acabar reconciliándose de la misma manera y en el mismo punto, con él teniendo que volver a matar para salvar a Carol y marchándose con el (aparente) nuevo grupo de aliados, sin necesidad de hacer que ella estuviera dispuesta a morir. Sólo espero que la próxima temporada traiga de vuelta a la mejor versión del personaje, esa que ha demostrado ser capaz de pasar desapercibida como una ciudadana ejemplar a la vez que de salvar el día matando lobos.

El cambio de rumbo pegado por Carol es uno de los muchos sin sentidos de esta segunda mitad de la temporada. Al nivel de no haber mostrado la reacción de Tara al conocer la muerte (gratuita y aleatoria) de Denise. Seguramente, la Doctora haya sido el personaje de Alexandria con más minutos en pantalla. Y total, para absolutamente nada. En cambio, Aaron, desaparecido en combate en la gran mayoría de episodios, acaba ganándose una plaza en el “pito pito gorgorito” de Negan. A mí estas cosas me resultan incomprensibles en términos de planificación de una temporada y del papel que va a jugar cada miembro del reparto en los momentos cruciales. En esta línea, me falta centrarme en otro de los acontecimientos importantes de la temporada: el inicio de la relación sentimental entre Rick y Michonne. Algo que vi venir desde hacía mucho tiempo, aunque no esperaba que fueran a juntarlos tan solo un episodio después de la muerte de Jessie. Nuevamente, ¿qué sentido tuvo tener a Rick mareando la perdiz con la vecina de la puerta de al lado? Vaya manera de guardar luto por parte de la serie con la que fuera interés amoroso del protagonista.

‘The Walking Dead’ vuelve a necesitar un revulsivo y la llegada de Negan parece responder a este propósito. Lástima que tan solo hayan mostrado cinco minutos del nuevo villano y su Lucille. La presentación ha sido breve, pero quiero quedarme con que al menos ha sido prometedora. Ahora a esperar hasta octubre para que Negan empiece a recompensar por haberse hecho tanto de rogar.

El riesgo de spoilers es proporcional al tirón de cada serie

Publicado por Diego del Pozo On marzo 22, 2016 5 comentarios
Los spoilers están por todas partes. Hace tiempo que lo asumí y es algo que llevo lo mejor que puedo con mis trucos y mis cosas, aunque nada como saber qué webs y blogs visitar. Sin embargo, hay ocasiones en las que evitar determinados spoilers es como atravesar un campo de minas.

Hay series, como ‘Game of Thrones’ o ‘The Walking Dead’, que tengo claro que hay que llevar al día si no quieres reventarte sorpresas antes de tiempo. Y aun así, ni siquiera viéndolas horas después de su emisión en Estados Unidos, puedes dar por hecho que llegarás al siguiente visionado libre de spoilers. Es el precio a pagar por la popularidad de ambas, pues considero que el riesgo de spoilers es proporcional al tirón de cada serie. Y sobra decir que ‘Game of Thrones’ y ‘The Walking Dead’ son el Rey y la Reina de la ficción televisiva en la actualidad. Sólo hay que darse cuenta del número de noticias (casi todas irrelevantes) que se publican a diario sobre cada una.

Las muertes de personajes se corresponden con el tipo de spoiler más habitual. Si una mañana se está hablando más de la cuenta de una serie, resulta sencillo imaginar a qué viene tanto revuelo. 'Game of Thrones' y 'The Walking Dead' se prestan mucho a ello, dado el elevado número de muertes que tienen por temporada, pero ¿qué pasa cuando el spoiler proviene de otro tipo de serie? Que el revuelo es aún más llamativo. Recuerdo el caso de la quinta temporada de ‘The Good Wife’. De repente, se generó un ruido a su alrededor que sólo podía estar relacionado con una muerte importante. En aquel momento, aún no había empezado a ver dicha temporada, así que los primeros días seguí el método de entrar casi de puntillas a cualquier sitio en el que podrían reventarme la sorpresa. A la vez, no me quedó más remedio que ponerme con la temporada y devorarla en tiempo récord. Al final, llegué al capítulo en cuestión sin saber exactamente qué pasaría, pero esperando algo muy gordo. Me libré por los pelos y aún no sé muy bien cómo.

Conseguí esquivar el spoiler de 'The Good Wife', pero no puedo decir lo mismo de uno mucho más reciente. Yendo aún por la segunda temporada de 'The 100', mientras CW emite la tercera, la serie acaparó todos los titulares tras la muerte de un personaje importante (que ni siquiera etiquetaría como principal), generando mucho debate y conversación a su alrededor, tanto que aún sigue dando de qué hablar. Viendo como andaba el patio, no me quedó otra que aceptar que sería cuestión de tiempo que me reventara la sorpresa. Tal y como así fue. A los pocos días, alguien en Twitter compartió un artículo en torno a la polémica... cuyo titular destacaba quién era el muerto de la discordia. Por mucho que me fastidiara, entiendo que se trató de un descuido y que estas cosas pasan (poco, pero pasan). Eso sí, tengo que reconocer que ESO tampoco me importó demasiado.

Una cosa es que un usuario de una red social cometa un error y otra muy distinta que una web especializada cuele un spoiler a traición. Ayer, para empezar bien la semana, algo así me pasó en los dos principales portales televisivos de España. Siguiendo con el tema de 'The 100', FormulaTV publicaba en su portada la siguiente noticia: “Actor/actriz opina sobre la muerte que ha conmocionado a los fans”. Un titular acompañado de la foto del susodicho/a y de la siguiente cabecera: “el actor/actriz deja la puerta abierta al regreso del personaje”. Blanco y en botella, como se suele decir. Eso sí, el encabezado de la noticia señalaba que “contenía spoilers”. Un aviso que siempre se agradece, pero que carece de sentido en el momento que se cuela el bombazo informativo antes de tiempo. Al menos (¿?), este spoiler ya me lo había reventado previamente.

El segundo caso es de Vertele: "The Walking Dead mata a un nuevo personaje y provoca la polémica". Por suerte, a diferencia de lo que suelen hacer los medios americanos con este tipo de noticias, tuvieron la deferencia de no poner a la víctima en la foto. Sin embargo, saber que un personaje morirá en un capítulo en concreto, por mucho que no se especifique quién, a mí ya me condiciona el visionado. Al fin y al cabo, anoche cuando me puse a ver la serie ya sabía qué es lo que iba a pasar; sólo me faltaba confirmar quién y cuándo. Así, me tiré todo el capítulo dibujando una diana en el pecho a dos personajes... hasta que le llegó el turno a uno de ellos. Habrá quien piense que no es para tanto, pero creo que no cuesta nada apostar por otro tipo de titulares (especialmente el día después a la emisión). Claro que así no llamarían tanto la atención. ¡Yo te maldigo Clickbait!

Si por algún casual no me hubiera tragado los spoilers y aún no hubiera visto 'The Walking Dead', igualmente me habría reventado ambas sorpresas esta mañana gracias a The Hollywood Reporter y un artículo (colocado en su portada principal) acompañado de una foto con los recién fallecidos en 'The 100' y 'The Walking Dead'. Jaque mate. De toda esta historia saco en claro dos cosas. Por un lado, definitivamente hay ciertos spoilers que no se pueden esquivar. Por el otro, debo ponerme al día con ‘The 100’ cuanto antes y hacer con ella lo mismo que hago con ‘Game of Thrones’ y ‘The Walking Dead’: desconectar todo lo posible hasta ver el nuevo episodio. No es lo ideal, pero es lo que toca en estos tiempos. Recordad que los spoilers están por todas partes.

La estratagema de Rick y el farol de Glenn

Publicado por Diego del Pozo On diciembre 07, 2015 5 comentarios
Con algo de retraso, una semana después de la emisión del 6x08 "Start to Finish" de 'The Walking Dead', reflexiono sobre la primera mitad de la sexta temporada. ¡Atención Spoilers!

Es la primera vez desde que Scott Gimple se hizo con la silla de showrunner que pienso que ni ha sabido planificar una primera mitad de temporada ni dosificar a tanto personaje. Dos pegas a las que sumar ESO que ha eclipsado mediáticamente a todo lo demás. La sexta temporada arrancó con más energía que nunca, pero tras el “Glennazo” tiró de freno de mano y se ha despedido hasta febrero marchando al ralentí. Una pena porque la tesis central (uno para todos y todos para uno) y las tramas principales (la estratagema de Rick y la amenaza de los lobos) eran buenas ideas. Sin embargo, dar demasiado peso a los “camisas rojas” y reservarse el colofón final de todas estas tramas para el año que viene, hacen que estos primeros ocho episodios me hayan sabido a muy poco. Exactamente igual que una midseason finale que prometía compensar la relajación de las últimas semanas pero que era interrumpida cuando parecía que empezaba lo bueno. Sólo espero que la serie regrese en febrero (el domingo 14) con las mismas pilas con las que arrancó la campaña.

Los tres primeros episodios, además de por la acción y las hordas de zombis, destacaron por una coralidad muy bien llevada. Ya fuese poniendo el foco en los de afuera como en los de adentro, las tramas eran abordadas en grupos. A partir de aquí, primero con el flashback de Morgan, luego con los autóctonos de Alexandria y siguiendo con el monográfico de Daryl (y un poquito de Sasha y Abraham), la serie regresaba al "método Gimple" de centrarse en unos pocos personajes. Un método que me gusta y que sienta de maravilla a la serie, pero que esta vez no aportaba demasiado. En resumidas cuentas, tres episodios normalitos (el de Morgan me gustó pero iba encajado en el peor momento posible) que tranquilamente podría haberme saltado y no me hubiera perdido nada destacable más allá de no entender la nueva vestimenta de Abraham o preguntarme qué ha pasado con la ballesta y la moto de Daryl. Cuestiones menores aparte, el séptimo episodio (para mí el más flojo de este tramo) tampoco pisaba el acelerador, por mucho que despejara la incógnita de Glenn, y volvía a servir para hacer tiempo antes de que la torre destrozara parte del muro y diera comienzo una invasión que, desde la llegada a Alexandria, estaba cantado que acabaría produciéndose.

Mis esperanzas de que la midseason finale recuperara el buen hacer de los primeros episodios se esfumaban a los cinco minutos cuando todo el mundo volvía a dispersarse en pequeños grupos... para encerrarse en el interior de las casas. Siendo Maggie la única descolgada para que Glenn pudiera comprobar (sutilmente) que su mujer seguía siendo una muerta viviente. Tras un arranque prometedor, la acción dejaba paso a una pelea entre adolescentes, un choque entre dos adultos irreconciliables y tres personajes atrapados en un garaje que, pese a haber gozado de mucho más protagonismo que otras estrellas en esta parte de la temporada, sigo pensando que tienen los días contados. Tres tramas subsidiarias de la despedida de Deanna, la víctima destacable que se cobra esta mitad de temporada para cumplir con la tradición. Recapitulando, todo acaba de la siguiente forma: los adolescentes obligando a Rick a recordar el viejo truco de embadurnarse con tripas de zombi; Carol y Morgan en K.O. técnico; Rosita, Tara y Eugene acudiendo al rescate para... entregar sus armas al rival; y, por último, Deanna enfrentando (por fin) a los zombis a su puerta, aunque no tenga sentido que decida sufrir una muerte horrible a cambio de pegar cuatro tiros de fin de fiesta.

Turno para el tema que ha acaparado toda conversación sobre ‘The Walking Dead’ durante este otoño: la tramposa muerte de Glenn. Una engañosa decisión que me parece muy desafortunada de cara a la credibilidad de la serie y que desde ahora obliga (aún más) a mostrar (bien mostrado) el cadáver de turno antes de dar a nadie por muerto. En una serie de estas características, jugársela con un farol tan evidente sólo acrecienta la percepción de que “casi nadie está a salvo”. Así, la muerte de Glenn esquiva servir a un propósito interesante (volver a hacer creer, como en los inicios, que cualquier personaje puede caer en cualquier momento) y a cambio reafirma que en ‘The Walking Dead’ hay dos tipos de personajes: los intocables y los de la diana en el pecho. Y que el grupo de los primeros cada vez es más amplio. Me vuelvo a repetir, pero en una serie de estas características, y por mucho que los personajes anden continuamente salvándose en situaciones imposibles, resulta necesario un mínimo de realismo. Glenn ocultándose bajo un cubo de basura y evitando ser devorado por decenas de zombis, no es verosímil y sienta un peligroso precedente.

Por último, si me pongo a repasar los personajes que han gozado de su momento de gloria en estos ochos episodios, y no me refiero a las cuotas de protagonismo, creo que únicamente me quedaría con la astuta (pero fallida) estratagema de Rick y Carol tirando del carro contra los lobos. En cuanto a al resto, simplemente no han estado o no han brillado como en ocasiones anteriores. Mención especial para los casos de Daryl o Michonne, dos intocables sin peso en esta tanda. Espero que el tal Neagan, el nuevo villano que ya asoma por el horizonte (en forma de prólogo), no tarde demasiado en poner en aprietos al unificado (pero disperso) grupo de Rick. Claro está, siempre y cuando el niño de las galletas se dé cuenta que caminar entre zombis y llamar a tu madre no es buena idea.

El oasis post-apocalíptico de 'The Walking Dead'

Publicado por Diego del Pozo On abril 01, 2015 5 comentarios
Desde la llegada de Scott Gimple, 'The Walking Dead' no deja de hacer méritos para ser una de mis series favoritas de la actualidad. Si todavía no has visitado Alexandria durante la segunda mitad de la quinta temporada, será mejor que no sigas leyendo. ¡Atención Spoilers!

Para desengrasar tras el parón, la serie regresaba con un capítulo atípico (uno más) que parecía estar destinado a llorar la pérdida de Beth y que, rápidamente, se convirtió en la carta de despedida de Tyresse; pero también en un homenaje onírico a todas las víctimas de la etapa de Scott Gimple como showrunner (a excepción de Hershel). Los fantasmas del Gobernador, las hermanas, Bob y de la propia Beth acogían a Tyresse, mientras el resto de protagonistas estaban condenados, una vez más, a sobrevivir en la carretera. Y, de repente, el final del 5x10 "Them" daba paso a un estimulante cambio de juego donde el retrato intimista de los personajes era sustituido por un nuevo confinamiento coral. Alexandria asomaba por el horizonte como una especie de oasis post-apocalíptico en el que, de la noche a la mañana, los protagonistas se veían reflejados en un espejismo de normalidad (a la antigua usanza) en el que Rick rejuvenecía cinco años (para alegría de la mujer de Andrew Lincoln), Michonne colgaba su katana y Carol volvía a echarse encima la capa de invisibilidad, etc. Un oasis con todas las comodidades imaginables y que, además, ofrecía la posibilidad de abandonar el nomadismo para volver a ser parte de una civilización a la que poder llamar hogar. Al menos hasta que algo, o mejor dicho, alguien, prendió la mecha explosiva del lugar.

Desde la aparición de Aaron en el susodicho 5x10 "Them", toda la trama de Alexandria comenzó a recordarme a la de Los Otros en ‘Lost’. La propia introducción de Aaron era similar a la de Henry Gale, al aparecer de la nada y con cara de inocente, siendo torturado por un hombre incapaz de creer ni una sola palabra de un desconocido. ¿Se trataría también de un lobo con piel de cordero? Finalmente, se desvelaba que el reclutador desde el principio iba con la verdad por delante. Toda una sorpresa. Llegados a este punto, no quiero quedarme sin destacar que el final del 5x11 “The Distance”, con el grupo a las puertas de Alexandria, me dejó con la sensación de que podría haber pasado como final (feliz) de serie. Precioso, emotivo y dejando el destino de los protagonistas a merced de la interpretación del público. Apuntado ésto, retomo las similitudes con los Otros, ya que en el interior de la fortaleza agurdaban Deanna y Jessie, dos personajes que a las primeras de cambio me recordaron a Benjamin Linus y Juliet, respectivamente, por ser presentadas como la líder indiscutible del lugar y el nuevo interés amoroso del protagonista de la función. Además, en este sitio viven ajenos a la realidad y están protegidos de la amenaza exterior por una barrera inexpugnable. Si es cierto que sigo considerando que Alexandria guarda semejanzas con el barracón de la isla de ‘Lost’, sin embargo, al final Deanna y compañía no tenían nada que ver con los Otros. Más que nada porque el grupo de Rick, los recién llegados, aventajaban a los nativos del lugar.

Los habitantes de Alexandria, deseosos de reclutar nuevos vecinos para aumentar sus opciones de supervivencia pero incapaces de comprender y asimilar el horror vivido por los recién llegados, pronto se darían cuenta que su plan de expansión no iba a ser tan fructífero como esperaban. Algo que Rick y Carol, sobre todo, tuvieron en cuenta desde que cruzaron la puerta principal. En cierto modo, toda esta trama ha sido como revivir la estancia de la prisión pero a la inversa. Siendo esta vez Rick el que jugaba el papel de Gobernador dispuesto a todo con tal de conseguir un refugio que garantizara la supervivencia de los suyos. Costase lo que costase. “¿A cuántos de vosotros tendré que matar para poder salvaros?”. Una situación que ha puesto sobre la mesa varios conflictos muy interesantes e inteligentes. Mi favorito, y motor central de esta segunda mitad de la temporada, ha sido el choque entre la imposibilidad del olvido y la necesidad constante del recuerdo. Al fin y al cabo, las experiencias vividas en el pasado, la desconfianza y el afán por no volver a cometer los mismos errores han imposibilitado la adaptación de los protagonistas al nuevo-antiguo entorno. Algo entendible por parte del espectador (conocedor de su odisea hasta llegar aquí), pero inexplicable para unos huéspedes que también habían perdido cosas, pero no las suficientes. Finalmente, Rick, completando su transformación en el nuevo Shane-Gobernador, prendía la mecha que hacía tambalear los cimientos de Alexandria a las puertas del final de la temporada.

El último episodio, en torno a veinte minutos más largo de lo habitual, para mi sorpresa, no sumaba ningún nombre relevante al parte de bajas. Sin embargo, al manejar muy bien la tensión y el peso dramático de los diferentes frentes abiertos, hasta el pitido final no fui capaz de hacerme a la idea de que todos los protagonistas iban a llegar a la sexta temporada. Una manera diferente (y acertada) de sacar rendimiento al “casi nadie está a salvo” por parte de Gimple. Admito que, al principio del episodio, en mi quiniela personal aposté por Maggie como el sacrificio requerido por cada final de temporada de ‘The Walking Dead’. No había tenido mucha presencia en las últimas entregas e imaginé que podría acabar como un daño colateral del duelo entre Glenn y Nicholas. Error. Al final eran dos “alexandrianos” los que caían durante los instantes finales (los maridos de Deanna y Jessie), dando pie a un alboroto que era interrumpido por la cara de sorpresa de Morgan al reencontrase con un Rick con la capucha de verdugo. De esta forma, la quinta temporada acaba con un punto y seguido más que con un punto y aparte. Algo parecido a lo que sucedió con la llegada a Terminus en la cuarta. Así, toca esperar hasta octubre para comprobar cómo continúa todo y descubrir el papel que jugarán esos "lobos" al acecho y con predilección a marcar zombis con una W.

Por último, simplemente destacar dos temas musicales que han sonado a lo largo de estos ocho capítulos y que coloqué en el lateral del Carrusel durante estas semanas, pero que también quiero destacar por aquí. Por un lado, “The Bee Gees – Spicks & Specks”, que acompañó a Rick en una de mis escenas favoritas de la temporada al final del 5x13 “Forget”. Por el otro, “Nine Inch Nails – Somewhat Damaged”, el tema que usaba Deanna para aliviar las penas y que abrió el 5x15 “Try”.

Casi nadie está a salvo en 'The Walking Dead'

Publicado por Diego del Pozo On diciembre 03, 2014 10 comentarios
'The Walking Dead' se marcha de parón hasta el 8 de febrero. Toca comentar lo sucedido hasta el 5x08 "Coda". Precaución con seguir leyendo si no vas al día. ¡Atención Spoilers!

Si digo que 'The Walking Dead' ha sido mi prioridad semanal durante este otoño (tras el final de 'Boardwalk Empire'), creo que resumo lo mucho que me ha gustado esta primera parte de la quinta temporada. Después del fantástico segundo tramo de la cuarta, estos ocho capítulos me han confirmado que la llegada de Gimple (con su particular visión y estilo) es lo mejor que le podía haber pasado a la serie y, sobre todo, a cada uno de sus protagonistas. Atrás quedan los tiempos en los que me daba (casi) igual el integrante del grupo de Rick que pasara a engordar el parte de bajas. Ahora, en mayor o menor medida, prácticamente me interesan todos. Pese a que sigo englobando en una categoría diferente a los Eugene, Rosita, Sasha o Tara de turno, es decir, los que llevan dibujada una diana en el pecho desde su primera aparición y que, por tanto, sólo es cuestión de tiempo que sean los siguientes en caer. Razón por la que me parece bien que se estén invirtiendo los recursos necesarios para seguir justificando su presencia, mientras la mayor parte de los minutos van a parar a los que, en principio, tienen garantizado el billete de largo recorrido. Los personajes intocables.

Siempre se ha vendido que Rick es el único "protegido" en 'The Walking Dead', pero la realidad es que, hasta ahora, varios protagonistas comparten esa misma categoría. ¿Os imagináis que mataran próximamente a Daryl? Las hordas de fans enfurecidos no tendrían nada que envidiar a los zombis de la serie. Y nombro al arquero porque creo que es el gran favorito del público. Otros como Michonne, Carl, Glenn, Maggie o Carol también considero que no corren ningún tipo de peligro. Por ahora, vuelvo a recalcar. De esta forma, y por muy espacioso que sea el remolque de Rick, el grupo de candidatos a "abandonar la serie" queda bastante reducido y eso limita el factor sorpresa. Además, desde la llegada de Gimple y a medida que el grupo iba ganando en interés y profundidad, tenía la impresión que la sensación de verdadero peligro estaba disminuyendo en torno a los personajes, tanto los que considero intocables como los que tienen muchas papeletas para no durar demasiado tiempo. Por ejemplo, la temporada anterior, únicamente cayeron Hershel y el Gobernador, dos que habían dado todo lo que tenían que dar y, por tanto, tenían las horas contadas.

Desde que ‘The Walking Dead’ arrancara por las calles de Atlanta, siempre se ha posado sobre la base del "nadie está a salvo". Como ‘Game of Thrones’ o, en su momento, ‘Lost’. Las muertes de Lori, Shane, Andrea, Dale e incluso la pequeña Sofia, dan buena prueba de ello. Este aspecto había sido descuidado en los últimos tiempos, pero en el 5x02 “Strangers”, Rick soltaba lo siguiente a Carl: “No estás a salvo. No importa cuanta gente haya alrededor, ni lo despejado que parezca el área, no importa lo que los demás digan, no importa lo que pienses… no estás a salvo. Sólo hace falta un segundo. Un segundo y se acabó. Nunca bajes la guardia. Nunca”. Toda una declaración de intenciones. Un aviso (más bien recordatorio) para navegantes que rápidamente se cobraba su primera víctima. Sin embargo, Bob, por muchos puntos que hubiera ganado últimamente, era uno de los de la diana en el pecho. Para volver a creer que (casi) nadie está a salvo en 'The Walking Dead' hacía falta un atrevimiento mayor. Y la muerte de Beth cumple con esta condición. Nunca llegó a ser un personaje intocable, pero me parece una baja muy relevante por varias razones. Golpe sobre la mesa (por sorpresa) que reactiva la base de "nadie está a salvo"; supone un mazazo emocional que servirá para seguir martirizando a los protagonistas; recuerda al grupo protagonista (y a los espectadores) que en este mundo, por mucha suerte que tengas, los planes no siempre salen bien.

Tras la muerte de Bob a mitad de trayecto, estaba cantado que no iba a ser la única baja del grupo en este tramo de la temporada y que la operación de rescate de Beth y Carol iba a cobrarse alguna que otra víctima más. Tal y como así era. Pero no esperaba que fuera la hermana de Maggie la elegida para ser la responsable de las lágrimas de sus compañeros. Reconozco que en mi quiniela previa al capítulo, Beth no aparecía ni en la lista de posibles bajas. Es más, hubiera apostado todo a que Tyresse y Sasha serían los siguientes en caer. Más allá de esta muerte, el arranque de la quinta temporada también me pillaba desprevenido en cuanto a la velocidad con la que se ventilaba las previsiblemente dos tramas principales: los caníbales de Terminus y la posible cura en Washington. Los primeros eran historia tras el 5x03 "Four Walls and a Roof", mientras que el componente esperanzador de la segunda se diluía tras la revelación de Eugene en el 5x05 "Self Help". Algo parecido a lo que terminaría sucediendo con el retorno a Atlanta. El hospital que irrumpía en el 5x04 "Slaptown" para convertirse en el epicentro de la acción, del mismo modo, tampoco duraba demasiado. Atrás quedan también los tiempos en que un refugio (véase granja o prisión) facilitaba aislarse de las amenazas exteriores por una buena temporada. Ahora no queda más remedio que deambular por carreteras y caminos infectados de zombis. Vayan donde vayan. Y eso me gusta... y mucho. Más que nada porque permite que el “nadie está a salvo” esté presente en todo momento.

Esta media temporada ha vuelto a estar estructurada de un modo atípico. De seguir así, pasará a ser la plantilla habitual de la serie y dejará de parecerme un punto a destacar, pero todavía me llama la atención el estilo elegido por Gimple para poder plasmar su visión intimista del relato. De forma que los tres primeros episodios eran corales y giraban en torno a la misma trama principal, los tres siguientes focalizaban la acción en un personaje o grupo reducido, mientras que en los dos últimos, una vez las piezas habían sido dispersadas y establecidas en las casillas oportunas, regresaba el modo colectivo para centrarse en los dos frentes que todavía estaban abiertos: iglesia y hospital. Es cierto que los capítulos que combinan a todos los implicados suelen garantizar mucha carnaza (e incluyen más zombis, dicho sea paso), pero eso no cambia que me declare partidario absoluto de las "paradas en el camino" para profundizar y dotar de matices y conflictos a personajes que, en muchas ocasiones, requieren de un empujón extra para ganar o recuperar en interés. Por ejemplo, algo así necesitan (y con urgencia) las dos incorporaciones de la temporada que siguen con vida. Noah y el sacerdote Gabriel. Seguro que les llegará su momento próximamente, como en este tramo les ha llegado a Tara y Abraham (no cuento a Rosita y Eugene), y en el anterior a Bob y Sasha.

El grupo de Rick sale aún más tocado que como estaba cuando comenzaron estos ocho capítulos. Han pasado de ser pasto para caníbales a terminar sin rumbo y con dos miembros menos en la familia. Por cierto, como sucedió la temporada anterior, Rick (al igual que Michonne y Carl) ha estado fuera de servicio durante tres capítulos seguidos y, además, esta vez se ha quedado sin una cita centrada exclusivamente en su figura. Señal de que la serie ha llegado a un punto en el que no teme reservar a su máximo protagonista. Algo comprensible, pues aunque Rick está cada vez más cerca de volar sobre el nido del cuco, todavía necesitaba de otro palo para dar el siguiente paso de gigante hacia el lado oscuro y llegar a un punto en el que nadie, ni siquiera Daryl, podrá pararle los pies. Un palo que llega con la muerte de Beth. Una vez más, me marco un merecido reconocimiento para el trabajo de Andrew Lincoln. Entre su buen hacer y el de los guionistas, ahora mismo, Rick Grimes es mi personaje favorito. Con diferencia. Siguiendo en esta línea, también merece la pena resaltar la transformación de Carol. Un personaje que hace tiempo que se desprendió de la diana para convertirse en uno de los más sólidos y con mayor tirón de todo el grupo. Una de las máximas responsables de que ‘The Walking Dead’ haya regresado al género de la supervivencia pura y dura.

Tras ofrecer una de sus mejores etapas, 'The Walking Dead' sigue afianzándose como una de mis series favoritas de la actualidad. Cierto es que de vez en cuando sigue marcándose algún capítulo defectuoso como el 5x07 “Dead Weight”, pero en líneas generales me quedo con que ahora mismo está sacando un gran rendimiento al potencial de su formato. Y, mientras tanto, continúa batiendo records en la televisión americana. Lo de serie más vista de la actualidad y de toda la historia del cable se le está quedando corto. Un fenómeno de masas que ya puede hasta con el fútbol americano.

De series de nicho a fenómenos de masas

Publicado por Diego del Pozo On julio 16, 2014 0 comentarios
Las “series de nicho” tienen el propósito de llegar a un público muy específico y, a priori, reducido. Minoritario, si se prefiere. Una parte de la audiencia total que busca propuestas diferentes y que está necesitada de formatos, géneros e historias (casi) sin explotar. Para que nos entendamos, persiguen ese tipo de ficción que, por normal general, suele asociarse automáticamente con el cable americano. Al menos esto es lo que dicta la teoría (generalizada), pues como se dice siempre, luego en televisión todo es posible. Especialmente en ese faro de la ficción internacional que es Estados Unidos. Donde igual te encuentras con un producto como 'Hannibal' emitiéndose en abierto por NBC, como con que una serie de nicho, con el paso del tiempo y de las temporadas, acaba convertida en un fenómeno de masas. Para sorpresa de todos. Exactamente esto es lo que sucedió con 'Game of Thrones', 'The Sopranos', 'Breaking Bad' o 'The Walking Dead'. Auténticos revienta audímetros e iconos televisivos (y de la cultura popular) que nadie esperaba que lo fueran a ser. Ni siquiera sus propios responsables. Y muchos menos los canales que apostaron por ellas.

Destaco tan solo estos cuatro títulos, más que nada porque son los que considero como los principales referentes de series de nicho que han acabado siendo fenómenos globales. El caso de 'Game of Thrones', quizás, sea el menos sorprendente de todos, pues al adaptar una saga literaria que había vendido millones de libros antes de que HBO nos pusiera a medio mundo a tatarear el "na na na na na", partía con cierta ventaja. Sin embargo, esto no debe restar ningún mérito al hecho de que un drama fantástico esté consiguiendo reunir millones de espectadores frente al televisor por todo el globo. Tan solo hay que recordar que el primer capítulo emitido por HBO reunió a 2.200.000 de curiosos. Y que tres años después, ya estaba reuniendo a cinco millones más. Y eso sólo en el primer pase, pues contando repeticiones y visionados bajo demanda (por no hablar de las descargas), los números se disparan hasta el punto de que 'Game of Thrones', al finalizar su cuarta temporada, conseguía hacerse con el (nada despreciable) título de ser la serie más vista de la historia de HBO. Un honor que hasta ahora estaba en posesión de 'The Sopranos'. La siguiente protagonista.

Si el gran mérito de 'Game of Thrones' es haber conseguido demostrar que el género fantástico también puede aglomerar a las masas frente al televisor, el de Tony Soprano y sus dos familias directamente fue abrir, de par en par, las puertas de la edad dorada de la televisión en la que nos encontramos. Introducir al primer antihéroe en los hogares americanos cambió la percepción de la audiencia a todos los niveles. Y gracias a este hecho, hoy en día, igual seguimos a un asesino en serie que a un policía corrupto. Como si este tipo de protagonistas hubieran estado paseándose por la televisión desde siempre. Además, lo consiguió batiendo records de audiencia. A lo largo de sus seis temporadas, pasó de unos 3 millones de espectadores hasta los casi 12 millones que vieron su desenlace. Un capítulo final que, polémicas aparte, consiguió juntar más espectadores frente al televisor que el último partido de la NBA de 2007. 'The Sopranos' rompió moldes y acabó siendo más que una serie. Un fenómeno. Con el valor añadido de conseguirlo antes de la era de Twitter. Un caso que me recuerda en muchos aspectos al protagonizado, siete años después, por 'Breaking Bad'.

Cortada por la mitad a causa de la huelga de guionistas y con una audiencia en torno al millón y medio de espectadores. Este era el panorama de 'Breaking Bad' cuando finalizó su primera temporada. Por suerte, alguien en AMC (un tipo al que habrá que estar eternamente agradecidos) decidió que era preferible renovar a Heisenberg y Pinkman antes que atizarles con la guadaña de la cancelación. Y el resto es, literalmente, historia de la televisión. Tan solo volver a apuntar unos cuantos datos para entender el éxito detrás de 'Breaking Bad'. "Felina", su capítulo final, fue visto por 10.300.000 espectadores. Siendo, sin duda, uno de los mayores acontecimientos de los últimos tiempos y que, según Forbes, permitió a AMC embolsarse unos 250.000 $ por cada spot publicitario. Una tarifa que nada tenía que ver con los 75.000 $ que cobró en temporadas anteriores. Una cifras que sólo evidenciaron que 'Breaking Bad', como anteriormente pasó con 'The Sopranos', dejó de ser una serie de nicho, alcanzando (inesperada y merecidamente) la categoría de fenómeno.

Por último, toca comentar el caso de 'The Walking Dead'. Al igual que 'Game of Thrones', se trata de una adaptación, en su caso, de una serie de cómics que llevan publicándose desde el 2003. Desconozco si también se trataba de un superventas, imagino que sí, pero sinceramente no creo que importe realmente. O por lo menos, no es la base del éxito de la serie de AMC. A fin de cuentas, hace unos años, ¿quién iba a pensar que una serie de zombis iba a ser la más vista de la historia del cable? Tengo claro que ni siquiera lo pensaron en el propio canal, pues por algo sólo ordenaron una primera temporada de seis capítulos. Puede que no apostaran demasiado en el formato, pero lo hicieron que es lo que importa. Sobre todo porque se trataba de una arriesgada apuesta... que demostró ser todo un acierto desde su misma puesta de largo, donde consiguió algo más de cinco millones de espectadores. Unos datos que quedarían muy alejados de los 16 millones que obtuvo en el arranque de su cuarta temporada. Sin olvidar que ha sido coronada como la serie más vista de la temporada 2013/14 en la franja comercial, superando a 'The Big Bang Theory' y 'Modern Family'.

Los datos de audiencia logrados por estas series (de nicho) tienen aún más mérito porque al emitirse en canales del cable básico (AMC) y premium (HBO), no alcanzan al mismo número de habitantes que las ficciones emitidas en abierto. Poniendo en contexto, AMC llega al 85% de los hogares americanos suscritos a la televisión de pago (cerca de 100 millones), mientras que HBO tan solo al 30% (algo menos de 30 millones). Un factor que a la vez resulta bastante significativo para considerarlas como las series de nicho que son. O eran. O como se prefiera interpretar. De todas maneras, con esta afirmación no quiero llevar a nadie a la típica confusión de pensar que todas las series del cable son de nicho. Lo que no cambia que sea cierto que proliferan más en la televisión de pago que en abierto, como es lógico. Apuntado esto, ¿existen otros casos similares al de estas cuatro series? ¿'The Wire'? Por mucho que su repercusión y reconocimiento hayan incrementado considerablemente, sobre todo tras abandonar la sombra de 'The Sopranos', sigo pensando que para el gran público en general sigue siendo bastante desconocida. Como pasa con 'Mad Men'. No me cabe duda que también es un icono televisivo, pero los algo menos de dos millones de espectadores que vieron su último capítulo emitido, la midseason finale de su temporada final, vuelven a demostrar que se le da mejor acaparar elogios y premios que audiencia. Vuestro turno, ¿se os ocurre algún otro caso de serie de nicho que acabó siendo un fenómeno de masas?

Remato la parrafada, destacando varias consecuencias derivadas del éxito de estas cuatro series. Por un lado, incentivan a los canales a seguir arriesgando con propuestas diferentes, pero por el otro, puede que hayan subido el listón en torno a los objetivos marcados para este tipo de oferta. Por no hablar de que ahora son muchos los que piensan que como 'Breaking Bad' ha arrasado, un título similar podría hacer lo mismo tanto en la televisión en abierto americana como en cualquiera del resto del mundo. Incluida la de España. Un argumento que no puede estar más lejos de la realidad. No hay que engañarse, como tampoco hay que dejarse cegar por el forofismo que hay detrás de ese argumento. 'The Sopranos', 'Breaking Bad', 'Game of Thrones' y 'The Walking Dead' han sentado un interesante-peligroso precedente. Pero en ningún momento hay que olvidar que estamos hablando de series de nicho que, como tal, iban dirigidas a un público muy específico y, a priori, minoritario, pero que por diversas razones (algunas inexplicables), ahora forman parte de la cultura popular. A fin de cuentas, como reza el dicho, no son más que la excepción que confirma la regla.

La ironía de la palabra prohibida

Publicado por Diego del Pozo On abril 03, 2014 7 comentarios
Hay un tema que decidí omitir comentando el final de temporada de ‘The Walking Dead’, ya que pensé que sería mejor tratarlo en un post aparte. Me estoy refiriendo al hecho de que un personaje, en uno de los momentos claves del capítulo, utilice el vocablo “screw” en vez de “la palabra prohibida”. A fin de cuentas, ambos términos vienen a decir lo mismo, pero están lejos de transmitir por igual. Entonces, ¿por qué Scott Gimple y Angela Kang decidieron incluir ese y no el otro en su guión? Obviamente no lo hicieron por razones creativas, sino para cumplir con las directrices de la FCC (Federal Communications Commission). Esa comisión que no tiene ningún tipo de reparo en permitir que se muestre a un personaje arrancándole la yugular a otro de un bocado pero que pondría el grito en el cielo si hubiera osado decir "la palabra prohibida". Una palabra que es el paradigma de la ironía de la televisión americana (en abierto y del cable básico) en cuanto a violencia, sexo y lenguaje inapropiado se refiere. Para poner en situación, comparto este “no recomendado para menores de…”, sobre la clasificación de los contenidos en la tele americana.

Sólo los canales del cable premium (véase HBO, Showtime, Starz y Cinemax) tienen vía libre para hacer uso de "la palabra prohibida" y del resto de términos considerados "inapropiados" por la FCC. Además, las series de estos canales son las únicas que también pueden mostrar contenido con una alta carga sexual, como bien saben los espectadores de 'Game of Thrones' o 'Spartacus', por ejemplo. Hace no mucho, aquí también habría incluido el punto correspondiente a las escenas violentas, pero las series en abierto y del cable básico cada vez tienen menos que envidiar a a las del cable premium en torno al límite impuesto. Que se lo digan a la propia ‘The Walking Dead’ o a otras muchas que en la actualidad tampoco se cortan a la hora de derrochar kilos y kilos de ketchup, como pueden ser ‘Sons of Anarchy’ o ‘The Following’. En la serie más vista de la historia del cable nos hemos acostumbrado a ver niños disparando y niños siendo asesinados, pero que a ninguno de esos pequeños se les ocurra pasarse de la raya con su lenguaje inapropiado que llegará el coco de la FCC y les censurará. Poner a mirar flores sí, pero usar "la palabra prohibida" no. Este es el barómetro.

A mí este tema siempre me ha resultado incompresible, ridículo y muy irónico, pero hacía mucho que no me dejaba con el ceño tan fruncido como el otro día tras ver el final de temporada de ‘The Walking Dead’. Fue un poco "cortarrollos" y no le hizo ningún favor a la secuencia en cuestión. No es ninguna tontería, pues el momento perdió gancho y credibilidad. La intención original de los guionistas se diluyó por culpa de una regla estúpida que se quedó anticuada en el mismo momento en el que se puso en funcionamiento en el siglo pasado... y que parece que no se modificará nunca. Estados Unidos será el faro de la ficción internacional en muchos aspectos, pero desde luego que está a años luz de serlo en este punto. No queda otra que resignarse y conformarse con los "fraks" y la libertad que las series gozan en el territorio premium. Dicho esto, ¿os imagináis la mítica secuencia de ‘The Wire’ entre Bunk y McNulty si hubiese sido emitida en AMC? Al tercer “screw me” hubiera apagado el televisor. Para que nos entendamos, imaginaros que al doblarla al castellano, en vez de traducirla por “que me jodan” lo hicieran por un “que me joroben”. Por suerte, "el estilo Ned Flanders" no es el que predomina en la televisión de nuestro país. Mini-punto para nosotros.

'The Walking Dead' acierta con la vía hasta el santuario

Publicado por Diego del Pozo On abril 02, 2014 7 comentarios
Hora de comentar la segunda mitad de la cuarta temporada de 'The Walking Dead'. Si todavía no has visto el 4x16 "A", te recomiendo no seguir leyendo. ¡Atención Spoilers!

Una vez quitado el tuerto de encima, el actual showrunner (Scott Gimple) ha utilizado estos ocho capítulos para implementar y desarrollar su propia versión de la serie. Una versión basada en una visión más intimista del relato, centrada exclusivamente en los personajes y en el fondo de sus historias. A mi parecer, todo un acierto por su parte. Después de tres temporadas y media con los protagonistas aislándose de la amenaza exterior, ya fuera en la granja o la prisión, aunque sin demasiado éxito, esta tanda de capítulos les empujaba de vuelta a la carretera. 'The Walking Dead' apostaba por regresar al género de la supervivencia pura y dura. Un cambio de vía, unido a un cese temporal de la matanza incontrolada de zombis, que un servidor pedía a gritos. Sólo por esto, ya considero positiva esta segunda mitad de la temporada. Pero también lo hago porque ha servido para ventilar una fórmula que ya empezaba a oler un poco a podrido y porque se ha atrevido a meterle mano a la queja más repetida a lo largo de estas cuatro temporadas, tanto por parte de los fans como de los detractores, relacionada con la falta de interés y profundidad de los protagonistas.

Después de acabar cansado de dar una innecesaria y conformista vuelta en círculo durante la primera mitad de la temporada, cómo habrá cambiado la película para que me haya vuelto a enganchar como en los mejores tiempos. Hasta el punto de llegar a las puertas de este último capítulo y darme cuenta que por fin me interesaban todos los personajes y lo que les fuera a suceder en esa terminal que rezumaba "es una trampa" desde el primer cartel visto en el camino. Un mérito que atribuyo, en gran parte, a la arriesgada elección de Scott Gimple de estructurar cada capítulo (y por tanto la temporada en general) de una manera tan atípica. Algo que me chocó en un principio pero que rápidamente entendí y comencé a valorar positivamente, pese a que algunos momentos se hicieran bastante pesados. Me quedo con que aprovechando la dispersión del grupo central tras el ataque a la prisión, se ha explotado el concepto de "sálvese quién pueda" desde diferentes ángulos y se ha permitido sacar el máximo partido posible a cada una de las reagrupaciones establecidas. Rick, Carl y Michonne; Daryl y Beth; Maggie, Bob y Sasha; Carol, Tyresse y las niñas; Glenn y Tara, la "ex cuñada" del Gobernador, junto a las nuevas incorporaciones, Abraham, Rosita y el Doctor Porter.

Unir a Michonne con Rick y Carl servía para conocer, por fin, algo sobre el pasado de ella como esposa y madre (justo lo que habían perdido los Grimes). Llegando incluso a entender su estado de ostracismo cuando se cruzó con Andrea. Eso sí, seguimos sin saber cómo llegó a dominar el arte de rebanar zombis con una catana, aunque tampoco es que haya habido tiempo para mucho más. Nada evidencia lo atípica que ha sido esta tanda como el hecho de que se haya prescindido de la participación del protagonista absoluto de la función durante más de la mitad de los capítulos. Un Rick que protagonizó uno de mis momentos favoritos de la temporada en aquella "partida al escondite”, especialmente debajo de la cama, en el 4x11 "Claimed". Toda una demostración de lo que ha crecido Andrew Lincoln como actor desde el primer capítulo. Al igual que haría en “A”, cuando a mordisco limpio daba por completado el paso de Rick al lado oscuro de la supervivencia. Por mucho que quisiera demostrar a su hijo y así mismo que no se había convertido en un monstruo, de ahí que comenzara el curso plantando lechugas, pero las exigencias de este mundo le han transformado en lo que es. Sin opción de de retorno posible, su descenso al reino de la locura sólo podrá ir a más.

La unión de Beth y Darryl, por otra parte, significaba enfrentar a una adorable jovenzuela criada en una apacible granja familiar contra un hombre curtido en la vida y que desde bien pronto tuvo que lidiar con un padre borracho y un hermano mayor como Merle. Sin embargo, tras ver el peor capítulo de la temporada, el 4x12 "Still", me quedó claro que el verdadero motivo de esta peculiar unión era juntar uno de los personajes con mayor tirón con uno del que tan solo sabíamos que era hija de Hershel y que podía cantar. Un capítulo indefendible que ni aportó nada nuevo ni potenció el inesperado secuestro que ponía fin a esta trama con dedicatoria especial para las quinceañeras del mundo. La desaparición de Beth es uno de los cabos sueltos que deja la temporada, como lo es el paradero de Carol y Tyresse tras poner mirando flores a Lizzie en un capítulo que consiguió sacar mucho jugo a la relación (basada en una mentira) entre los dos adultos, pero que será recordado (es de los que dejan poso) por la muerte de las dos pequeñas que les acompañaban, siendo ellas las únicas bajas "reseñables" de esta tanda. Al igual que el resto, Carol y Tyresse también se dirigían a Terminus, pero ni rastro de ellos en este final de temporada. ¿Serán los artificies del rescate?

En cuanto al grupo formado por Glenn y Tara, a la que por cierto no esperaba volver a ver, junto a las tres nuevas incorporaciones, ha sido el que menos tiempo ha tenido en pantalla, pero a través de ellos se ha plantado una nueva trama relacionada con el origen del virus, y quién sabe si en la próxima temporada veremos a la serie aproximarse a una posible cura. Por si acaso, aprovecho la ocasión para recordar que no he leído los cómics y que, por lo tanto, no tengo ni idea de lo que está por venir. En último lugar, de Maggie, Bob y Sasha, tengo que decir que su capítulo, el 4x13 "Alone", sin que diera un duro por ello, se terminaría convirtiendo en uno de mis favoritos de la temporada. Me recordó al fantástico “Clean” de la campaña anterior en el tratamiento dado al concepto de soledad y a la importancia de mantenerse unidos en una situación como en la que se encontraban todos los protagonistas en ese punto. Además, sirvió para dar algo más de empaque a dos secundarios de los que prácticamente no se sabía nada de nada. Finalmente, en la antesala del cierre de fiesta, el camino de todos ellos se volvía a cruzar (muy emotivo el reencuentro entre Glenn y Maggie) justo antes de adentrarse en el santuario que tanto esfuerzo les había costado alcanzar.

El capítulo final ha funcionado más como presentación de lo que será el arco argumental de la quinta que como desenlace de la cuarta, pese a colar unos innecesarios flashbacks para echar la vista atrás y hacer reflexionar al personal sobre el cambio de Rick a lo largo de estos diecisiéis episodios. Precisamente de la mano del líder, Michonne, Carl, y del reenganchado Daryl, finalmente nos adentrábamos en la terminal para confirmar que evidentemente se trataba de una trampa, aunque se ha optado por jugar un poco al despiste y no levantar todas las cartas. Una decisión que me cuesta entender, pues a fin de cuentas, se intuye cuál es la nueva amenaza que se cierne sobre el grupo: un holocausto caníbal. Al menos así es como interpreto la pila de huesos, los disparos sin intención de ir a matar y que todos los personajes acaben encerrados como si de ganado se tratase. Por no hablar del guiño que le suelta Rick a Michonne sobre que ahora sólo hablan de comida. Ejem. Un giro que no he visto venir y que me parece muy interesante tanto a la hora de abrir posibilidades como de seguir profundizando en el deterioro de la condición humana en un universo donde la locura crece a la par que la necesidad de supervivencia. El capítulo acaba en el mejor momento, así que me deja con muchas ganas de que llegue octubre para ver cómo se resuelve este cliffhanger y para comprobar si la estancia en Terminus será prolongada o si será una breve (pero horripilante) parada en la carnicería antes de poner rumbo a Washington y salvar el mundo. O lo que quede de él.
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