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En más de una ocasión (aquí o aquí) he tratado el tema del "Peak TV", el término acuñado por John Landgraf (el jefazo de FX) para referirse al periodo actual de la televisión americana en el que se están produciendo más series que nunca. Una "burbuja" que hace poco empezó a cobrarse sus primeras víctimas, en lo que fue percibido como el principio de un fin de ciclo inevitable. Sin embargo, mientras unos cuantos canales de cable se replantean su estrategia de contenidos, tres gigantes tecnológicos dan sus primeros pasos para convertirse en nuevos jugadores de la ficción original: Google/Youtube, Apple y Facebook. Tres de las compañías más importantes del mundo, tras años de rumores, finalmente se lanzan a producir y emitir sus propias series.

Youtube lleva la delantera en esta carrera porque el año pasado ya estrenó unas cuantas series low-cost para su servicio SVOD Youtube Red, cuyo principal reclamo era contar con algunos de sus youtubers más populares delante y/o detrás de las cámaras. Ahora pretende subir la apuesta con el encargo de series originales convencionales, por denominarlas de alguna manera. La primera que ordenó (justo ahora hace un año) dentro de esta nueva línea fue la adaptación de la película 'Step Up'. Otra es 'Good Game', que corre a cargo de Dan Harmon ('Community', 'Rick & Morty') y explorará el mundo de los e-gamers tan de moda en la actualidad. Otro ejemplo es 'Lifeline', un drama de ciencia ficción producido por el hombre más ocupado y también el mejor pagado de Hollywood, Dwayne "The Rock" Johnson, que seguirá a una compañía de seguros que manda a sus agentes 33 días en el futuro para prevenir las muertes accidentales de sus clientes. Estos tres proyectos, así como otros cuantos más (la semana pasada anunció dos nuevas comedias policíacas y ayer otro drama), serán lanzados en Youtube Red, pero además la compañía anunció hace poco que también planea producir contenido original para su versión estándar con publicidad.

Apple recientemente ha dado el pistoletazo de salida a su estrategia de contenidos con el reality 'Planet of the Apps', pero todavía habrá que esperar para ver su primera serie, 'Vital Signs', un drama basado ligeramente en aspectos de la vida del rapero Dr. Dre. A falta de un comunicado oficial por parte de la compañía, lo último que se sabría del proyecto es que su rodaje ya habría comenzado. Por mucho que en Hollywood estén frotándose las manos con la entrada de Apple en el sector de los contenidos televisivos, sobre todo tras fichar a dos veteranos directivos de Sony, a día de hoy se sabe muy poco de los planes y la escala de su estrategia de originales más allá de saber que posee los recursos necesarios ($$$) para revolucionar la industria televisiva si así quisiera. De ahí que muchos anden salivando en Hollywood (y Wall Street). Por cierto, en principio, la compañía de la manzana ofrecerá este contenido desde su plataforma Apple Music, lo que es percibido como que su principal objetivo no es competir directamente contra servicios SVOD como Netflix o Amazon, sino plantarle cara a Spotify, el servicio líder del negocio musical en streaming.

En Facebook están llevando el tema con un secretismo parecido al de Apple, pero a base de filtraciones ya se conoce bastante información sobre sus planes. Una estrategía de contenidos clasificada en dos categorías distintas. Por un lado, emitirá short-series y programas de entretenimiento. Licencias adquiridas de las que no será propietaria; piezas con una duración entre los 5 y 10 minutos y cuyo coste oscilará entre los 10.000 y 35.000 dólares por episodio, además de dar el 55% de los ingresos publicitarios a los creadores de estos contenidos. Por el otro, también emitirá series convencionales. Formatos de los que será la propietaria total (una lección aprendida tras casos como el de Netflix y 'House of Cards'). En un principio se dijo que tendrían una duración entre 20 y 30 minutos por capítulo pero, tras las últimas informaciones, ya no lo tengo claro. Más que nada porque las primeras filtraciones apuntaron presupuestos que no superarían los 250.000 dólares por capítulo y ahora se está hablando que podrían ascender hasta los 3 milllones.

Pese a que aún no hay confirmación oficial, Facebook está cerca de dar luz verde a su primera serie, 'Loosely Exactly Nicole', aunque en realidad lo que estaría haciendo sería rescatar una comedia recientemente cancelada por MTV. De confirmarse el encargo, Facebook seguiría los mismos pasos que DirecTV ('Friday Night Lights'), Hulu ('The Mindy Project') o Netflix ('Arrested Development') a la hora de pavimentar su estrategia de originales mediante el rescate de una serie cancelada por un canal de televisión tradicional. Por cierto, la decisión de apostar por esta comedia de MTV que pasó totalmente desapercibida el pasado otoño, se entiende mucho mejor sabiendo que fue una serie encargada por Mina Lefevre, actual responsable de contenidos de Facebook.
Faltan muchos detalles por conocer de los planes de estos tres gigantes, especialmente los relacionados con la envergadura de su apuesta (¿Cuántas series estranarán al año? ¿Qué estrategia de lanzamiento seguirán?), pero parece claro que el futuro del "Peak TV" depende de Silicon Valley. Si Netflix, Amazon y Hulu vienen siendo los principales propulsores del incremento del número de series originales en los últimos años, imaginad lo que pasará si Google, Apple y Facebook entran a lo grande en un sector al que llevaban queriendo hincar el diente desde hacía demasiado tiempo. Las previsiones iniciales del propio John Landgraf apuntaban que el punto de inflexión del "Peak TV" tendría lugar en 2018, pero cuando hizo aquellas declaraciones no contaba con la llegada de esta caballería. Por eso, en vez de esperar un retroceso, ahora lo lógico es pensar que la barrera de las 500 series al año está cada vez más cerca de superarse... y que lo hará desde Silicon Valley.
Tengo la sensación de que la tercera temporada de 'Fargo' ha pasado un tanto desapercibida o por lo menos no ha logrado resonar tanto como sus predecesoras. Una lástima porque esta tercera entrega de la antología minnesotania firmada por Noah Hawley es otro sello para sumar a la colección. ¿Será el último? Según el propio creador todo depende si da con una nueva historia, aunque ya ha dejado claro que de todas maneras esa puerta no se abriría hasta dentro de unos tres años como mínimo debido a los numerosos compromisos profesionales en los que anda metido. Sinceramente, a estas alturas no me importaría que finalmente no hubiese una cuarta y que 'Fargo' acabara su andadura siendo una trilogía televisiva y un auténtico referente cada vez que se hable de las mejores adaptaciones de la gran a la pequeña pantalla. Como de su futuro se hablará mucho mientras dure la incertidumbre en torno a su posible continuación, de momento me despido de la serie dedicándole su correspondiente ronda de la Elección del Mejor Personaje. ¿Quién seguirá los pasos de Molly Solverson y Peggy Blumquist?


Como siempre, aprovecho para recordar las rondas que todavía siguen en marcha:
En apenas un par de años, FOX ha traído de vuelta 'The X-Files', '24' y 'Prison Break'. Dejando a un lado la calidad de cada uno de estos regresos, al menos considero que los dos primeros tenían buena justificación. Que Mulder y Scully volviesen a las andadas significaba estar ante una nueva oportunidad para cerrar apropiadamente la parte mitológica pero, como ya pasara con la película "I Want to Believe" de 2008, finalmente se confirmaba que esa nunca fue la intención y que habrá que seguir esperando ¿en vano? para dar carpetazo a la conspiración alienígena. En el caso de '24', una vez Kiefer Sutherland se bajó del barco, resultaba entendible que pensaran en seguir explotando la marca y el formato con un reboot (fallido a la postre) como '24 Legacy'

Sin embargo, la decisión de resucitar ‘Prison Break’ no parecía atender a ninguna lógica más allá de apelar al factor nostálgico, esperando eso sí que el público únicamente recordara las aventuras de Scofield y compañía durante la primera temporada y mitad de la segunda y que ya hubiese olvidado todo el sin sentido que vino después, como que la cuarta temporada fuese una especie de 'Ocean's Eleven' con la madre de Michael y Lincoln como gran villana de la función.

'Prison Break' fue exprimida al máximo creativamente, agotando por el camino a los que decidimos seguirla hasta el final y sirviendo un desenlace tan cerrado como que el protagonista se sacrificaba a sí mismo para salvar al amor de su vida. Simplemente por este motivo (aunque se me ocurren otros cuantos), su vuelta se antojaba como totalmente innecesaria. Pero en una época donde los regresos y reboots de series están a la orden del día, no tiene sentido cuestionar una decisión de este tipo por el sentido creativo de la propuesta, sino por su potencial comercial. Y en FOX pensaron que a esta gallina todavía se le podía explotar un poco más hasta dejarla seca como la mojama.

Después de ver los nueve episodios de la vuelta, sólo puedo confirmar que efectivamente este regreso no tiene ningún sentido. Ni creativo ni comercial. Es innecesario e incluso más ridículo de lo que imaginaba. Por supuesto que justifican el hecho de que Michael Scofield en realidad no estaba muerto (y que se hizo pasar por uno durante siete años), pero otra cosa muy diferente es comprar esa justificación. Sinceramente, me cuesta creer que alguien lo haya hecho tras completar el puzzle de la conspiración de Poseidón y el plan de Kaniel Outis al completo. Un problema gordo dado que ambas tramas han sido los motores que han propulsado la temporada en su conjunto.

'Prison Break' prometía elevar el concepto de fuga carcelaria con esta nueva tanda de capítulos: Michael Scofield no sólo tendría que fugarse de una nueva prisión, sino también escapar de un país y regresar a Estados Unidos cual Ulises en la Odisea. Al menos esa era la evidente pretensión de Paul Scheuring, el creador de la serie, pero una vez se produce la fuga (algo que ya se mostraba en el propio tráiler), la quinta temporada adquiere dimensión de comedia involuntaria.

Traer de vuelta a casi todos los personajes principales que sobrevivieron a las cuatro primeras temporadas (creo que ha faltado Mahonne y ya) es de lo poco que valoro positivo de este innecesario regreso, pero era fácil presagiar que la presencia de la gran mayoría cumpliría más una función de reclamo promocional y de fan service que otra cosa. Que se lo digan a Kellerman, Sucre o al mismo T-Bag, al que terminan conectando con uno de los nuevos personajes a través de una revelación que daña aún más la imagen del que un día fuera villano icónico.

Esta quinta temporada no tiene nada de la mejor etapa de la serie y en cambio no falta ninguno de los males de su peor racha. Para hacerse una idea general del nivel de interés y coherencia narrativa, me ha recordado demasiado a la tercera cambiando Panamá por Yemen. Si hasta Lincoln acaba echándose una nueva novia local mientras intenta rescatar a su hermano. Y sí, aquí tampoco paran de ocurrir cosas inverosímiles que dan lugar a situaciones disparatadas e incluso bochornosas. Por poner un ejemplo, Sara Tancredi se recorre medio mundo y regresa a casa a velocidad ultrasónica. Por cosas como esta, no es posible tomarse nada en serio y pasar del cuarto capítulo resulta algo más que un atrevimiento. Si lo consigues, al menos asistirás a una de las propuestas más locas del año. Algo que tiene mucho mérito cuando se han emitido series como ‘Legion’, ‘American Gods’ o ‘Twin Peaks’. 'Prison Break' está a la par pero sin pretenderlo.

‘Prison Break’ ya tiene su final feliz, ahora sólo queda esperar que FOX no decida traerla de vuelta nunca más, por mucho que dejara la puerta abierta en los pasados Upfronts. El daño hecho a esta serie ya es irreversible, pero me conozco y sé que si hay sexta temporada soy capaz de volver a caer en la misma trampa y no quiero seguir perdiendo más tiempo con una ficción cuya grandeza no es más que un recuerdo lejano a estas alturas. Además, tres finales diferentes para una misma serie como que ya son más que suficientes. Por si acaso, nunca está de más recordar la tv-movie/backdoor pilot titulada “The Final Break” que Sara Tancredi protagonizó en un intento a la desesperada por parte de los productores para convencer a los directivos de FOX de que podían seguir explotando la marca “Prison Break” trasladando la acción a una cárcel de mujeres. Hasta aquella intentona tuvo más sentido que este innecesario y ridículo regreso tantos años después.
Turno para una nueva ronda de resultados en la EMP con 'Mad Men' y 'Wilfred' de protagonistas.

Una de las rondas más animadas de lo que va de EMP se salda con Peggy Olson coronándose como el mejor personaje de 'Mad Men'. Gracias a recibir 226 votos, es decir, un 15% de los votos totales. Un porcentaje no demasiado elevado en comparación con el de otros vencedores, pero entendible dado que se trataba de una ronda muy coral y en la que hasta ocho candidatos han superado el centenar de votos. Peggy gana el oro y lo hace sacando una buena ventaja a la medalla de plata, una Sally Draper que se cuela en el podio acompañada de su querida madre, Betty Draper, tras obtener 199 y 192 votos, respectivamente, ambas con cerca de un 13% de los apoyos. Y el Top 5 podría haber sido exclusivamente femenino, con Joan y Megan, si no llega a ser porque Campbell se hacía con la cuchara de madera a última hora. Para encontrar a Don Draper hace falta bajar hasta el octavo puesto, siendo el séptimo propiedad de Roger. Desde la ronda de 'Friday Night Ligths' no me sorprendía tanto encontrar al protagonista de una serie (y encima tratándose de un personaje icónico) tan abajo. El que pensaba que partía como gran favorito, un poco más y se queda fuera del Top 10. La EMP nunca dejará de sorprenderme por cosas como ésta. Por último, hay otro grupo de ocho personajes pero muy alejado del de 100 votos. Un pelotón de secundarios que por lo menos supera los 10 points. Algo que no pueden decir todos aquellos que se han quedado fuera del gráfico.

El resultado de esta ronda nada tiene que ver con la de 'Mad Men', pero aún así tenía dos puntos interesantes de partida. El primero, saber si realmente la vimos cuatro monos (parece confirmarse que sí), mientras que el segundo era salir de dudas sobre cuál de los dos protagonistas se llevaría el gran premio. Para mi sorpresa, tengo que admitir, Ryan Newman se convierte en el mejor personaje de 'Wilfred' gracias a obtener el 45% de los votos totales. Una auténtica paliza, pero al menos Wilfred (24%) puede conformarse con no haber quedado detrás de Bear (10%). Esta serie nunca se caracterizó por el nivel de sus secundarios y que un muñeco acabe colándose en el podio como que es un argumento irrefutable. En cuanto al resto de posiciones, el último puesto de Jenna es de lo más llamativo que deja la ronda ya que sinceramente tampoco hay mucho donde rascar.

Peggy Olson y Ryan Newman ya forman parte de la Galería con los Mejores Personajes de Series. Como siempre, aprovecho para recordar las rondas que todavía siguen en marcha:
Si digo que ‘The Leftovers’ es una de mis series favoritas me estaría quedando muy corto. El año pasado se coló en mi Top 10 de siempre y ahora no descarto que pasado un tiempo relativo, y una vez superado el subidón del momento, acabe escalando posiciones hasta situarse en mi Top 5. Desde la primera temporada, para ser exactos desde el 1x03, no ha dejado de maravillarme como muy pocas series lo han hecho. Una experiencia audiovisual estimulante a todos los niveles.

Ahora que ya puedo hacer un balance final de su andadura al completo, no me importa empezar diciendo que tengo claro que su punto álgido lo alcanzó en la segunda temporada, pero que eso no significa que la tercera no haya estado a la altura. Ni mucho menos. No habrá superado a su predecesora, pero se ha quedado cerca y tampoco pasa nada por no haberlo logrado. Al fin y al cabo, el reto de una temporada final siempre es mucho más puñetero que el de cualquier otra: despedir la serie por la puerta grande. Un objetivo cumplido más que de sobra; último capítulo incluido.

A partir de aquí recomiendo seguir leyendo con 'The Book of Nora' visto. ¡Atención Spoilers!

La decisión de HBO de ponerle fin tras su tercera temporada, hacía que tramas y conflictos internos que podrían haberse desarrollado a lo largo de varias campañas más (el plan inicial de Damon Lindelof abarcaba seis temporadas) tuvieran que limitarse y condensarse en apenas ocho capítulos (ni siquiera en los diez habituales), cogiendo un buen impulso gracias a un salto en el tiempo de casi tres años. Como resultado, el arranque de temporada ofrecía una rápida puesta al día de dónde y cómo estaba ahora cada uno de los protagonistas (Kevin y Nora felices pero sin la pequeña Lilly, Jill en la universidad, Tommy de ayudante de su padre, Laurie y John casados...), pero pronto quedaba claro que esa elipsis no era introducida para renovar las tramas personales (como en muchas otras series), sino con el único propósito de situar la acción a dos semanas del séptimo aniversario de la “Marcha Repentina”, es decir, a las puertas del Apocalipsis según las escrituras bíblicas.

Si la primera temporada giró en torno a las consecuencias directas del detonante de la historia y la reacción de los protagonistas ante un evento inexplicable de esa magnitud, mientras la segunda daba una vuelta de tuerca al concepto inicial trasladando la acción al único sitio en el que nadie desapareció, esta tercera directamente metía la directa hacia el fin del mundo. Uno de los mayores puntazos de estos ocho capítulos ha sido ver cómo cada uno de los protagonistas gestionaba la situación según sus creencias, actuando activamente o negando la mayor según una simple cuestión de fe, mientras al espectador se le otorgaba una posición ventajosa respecto a todos ellos: la revelación final en “The Book of Kevin” dejaba claro que el mundo seguiría existiendo después del séptimo aniversario y que Nora Durst iba a jugar un papel fundamental en la resolución.

El fin del mundo es un concepto que siempre da mucho juego y precisamente por eso me ha parecido brillante que en ‘The Leftovers’ hayan optado por echar el cierre tirando por la vía contraria. ¿Qué pasaría si el mundo no acabara como estaba previsto? Esta cuestión es el telón de fondo de un último capítulo que, tras el “¿y ahora qué?” que suelta Garvey Sr. al final del maravilloso “International Assasin: Part Two”, funciona casi por completo como epílogo. Pero antes de pasar a comentar el desenlace, me gustaría hacer una breve mención a que la temporada volvía a estar distribuida en capítulos enfocados desde el punto de vista de cada uno de sus protagonistas, reservando uno hasta para el padre de Kevin. Todos ellos tan locos como de costumbre, dejando multitud de momentos inolvidables. Un militar francés en bolas haciendo volar por los aires un submarino nuclear o una orgía en un ferry desde Tasmania a Melbourne que acaba con un león merendándose a Dios dan buena prueba de ello. Si había algo que esperaba cada semana de 'The Leftovers' era que me siguiera sorprendiendo y, capítulo tras capítulo, nunca dejó de hacerlo.

Centrándome ya en "The Book of Nora", el capítulo comienza con "la chica más valiente del mundo" dispuesta a sacrificarse para reencontrarse con sus dos hijos, pero tras dejarnos colgados en el momento oportuno... el epílogo arrancaba justo con la secuencia del final del primer episodio de la temporada. A partir aquí, todo el protagonismo para la historia de amor entre Kevin y Nora. Diez años después de discutir en una habitación de hotel en Melbourne, dejando para el recuerdo uno de los planos más bonitos de toda la serie, consiguen reencontrarse gracias a que el escéptico de Kevin nunca dejó de creer que Nora seguía con vida pese a que el resto del mundo dijera lo contrario.

Un epílogo que, para mi sorpresa, en última instancia respondía la pregunta del millón. Sí, lo hace de manera ambigua pero ahí queda. Algo que nunca esperé, pues desde el principio Damon Lindelof puntualizó que no aclararían ninguna cuestión relacionada con el misterio principal de la historia. Ahora bien, el debate está servido. ¿Creer o no creer a Nora Durst? Yo lo tengo claro: por supuesto. Como diría Mulder: “Quiero creer”. Es la opción que elijo, pese a que me parece totalmente entendible decantarse por justo lo contrario. Ahí reside la gracia de una resolución ambigua, que cada uno puede sacar sus propias conclusiones y debatir sobre el tema hasta el infinito y más allá. Al margen de la veracidad del testimonio, lo importante es que Kevin cree a Nora y ambos aceptan finalmente que “están aquí” el uno para el otro. Así es como 'The Leftovers' se despide para siempre, ofreciendo una última catarsis al espectador. Por cierto, ¿dónde hay que firmar para conseguir un spin-off desarrollado en ese mundo espejo donde el 2% perdió al resto del 98%?

Para ir acabando, una reflexión acompañada de una lectura recomendada. La serie cumple con todos los requisitos para alcanzar la categoría de culto. Audiencias modestas, excelentes críticas y un público entregado a la causa de recomendarla a diestro y siniestro pese a que paradójicamente no sea muy recomendable hacerlo. No todo el mundo está preparado para sentarse frente al televisor y emprender este desconcertante viaje alrededor de la pérdida y la desolación que inevitablemente genera la “marcha repentina”, es decir, la desaparición de un ser querido. En este imprescindible artículo de Vulture, en el que el Damon Lindelof conversa de la serie y de la vida en general con el crítico Matt Zolller Seitz tras el 3x05 “It’s a Matt, Matt, Matt, Matt World”, ambos reflexionan acerca de muchas cosas, pero quiero centrarme en un aspecto que me parece muy importante para comprender el potencial dramático con el que partía ‘The Leftovers’. Como seres humanos es cuestión de tiempo que tengamos que lidiar con el adiós de nuestros seres queridos, pero siempre lo hacemos en un momento distinto al resto. En cambio, la serie plantea un escenario en el que la gran mayoría de la población debe hacer frente a la desolación al mismo tiempo, explorando las diferentes reacciones que provoca según las creencias y/o la fuerza de voluntad de cada uno.

No quiero acabar sin hacer mención a la mayor pega que le pongo a esta temporada: tirar menos de lo normal de las melodías marca de la casa del compositor Max Ritcher. Eso sí, gracias a ello la serie ha potenciando aún más que la música sea clave para interpretar la serie (recomiendo mucho leer este artículo al respecto de Adri en Vaya Tele), desde la misma cabecera sin ir más lejos, dejando por el camino una banda sonora compuesta por una gran y variada selección de temas. De todas maneras, los servicios de Max Ritcher no habrán sido tan requeridos como en ocasiones anteriores para tocar la patata al personal, pero al menos deja dos nuevas piezas para sumar a la colección: su versión de la intro de “Perfect Strangers/Primos Lejanos” y, sobre todo, este “And Know the Place for the First Time” que comparto a continuación y que hizo aún más épica la secuencia que al principio de temporada chivaba que Nora sería la gran protagonista de la fiesta de despedida.


Por último, también quiero hacer otra mención especial a la figura de Damon Lindelof, co-creador junto a Tom Perrotta (autor del libro en el que se basa la serie). Cuando escribí tanto al principio como al final de la primera temporada, hice mucho hincapié en la pretensión de Lindelof con ‘The Leftovers’. Era tan ambiciosa y arriesgada que se me antojaba como un auténtico reto/papelón salir airoso. Consecuencia de arrancar con un detonante tan potente y luego pretender que el público se olvidase de semejante misterio (y encima pedirle que evitara malgastar su aliento formulando preguntas que quedarían sin respuesta) para centrarse exclusivamente en los personajes y sus respectivos dramas personales. Con el añadido de pretender hacerlo en su siguiente serie tras la polémica que levantó el final de 'Lost' por su "falta de respuestas". Si tras la primera temporada pensaba que ya había logrado salir airoso, ahora sólo quiero destacar que emplear el misterio a modo de macguffin se ha demostrado como una jugada maestra para que 'The Leftovers' haya sido tan estimulante a todos los niveles, pero especialmente en el emocional. Y hasta el mismo final.
 
Lindelof por fin puede respirar tranquilo. Muchos seguirán dando la tabarra recordándole el final de ‘Lost’, pero nadie podrá recriminarle que le devuelva los tres últimos años de su vida por el de ‘The Leftovers’. Más allá de ofrecer “la gran respuesta” a su manera para no tener que lidiar con el tema durante el resto de su vida, aunque a mí particularmente no me habría importado lo más mínimo que me hubiera dejado sin ella, Lindelof sirve un desenlace fiel a lo que siempre marcó esta serie: lo inesperado. Encima cierra todo de una manera rematadamente bonita. Nunca antes una serie, unos personajes y un showrunner habían merecido tanto un final feliz. Satisfecho y agradecido de que haya sido así. Una de las mejores series de televisión merecía un cierre a la altura. Ya lo tiene.

PD: No puedo terminar sin recomendar este "detrás de las cámaras" del último capítulo publicado en Vulture. Está en inglés, pero merece mucho la pena. Una lectura repleta de detalles y curiosidades del proceso de escritura, dirección y edición de "The Book of Nora". Una gozada.
Quiero escribir de la tercera y última temporada de ‘The Leftovers’ pero, mientras me despejo la mente y me pongo a ello, qué mejor que ir calentando con su ronda de la Elección del Mejor Personaje. Sobra decir que hace tiempo que estaba deseando poner en marcha esta votación, que por algo se trata de una de mis series favoritas. Por eso no me he querido olvidar de prácticamente nadie a la hora de elaborar la lista de candidatos. Con muchas ganas de ir comprobando por dónde irán los tiros en una ronda que preveo reñida y con muchas sorpresas. 


Como siempre, aprovecho para recordar las rondas que todavía siguen en marcha:
Las cancelaciones de ‘The Get Down’ y ‘Sense8’ sientan dos precedentes que marcan un cambio de rumbo sin retorno en la estrategia de ficción original de Netflix y la percepción generalizada que se tenía de ella. Que vaya por delante que ni he visto ninguna de estas dos series ni tenía pensado hacerlo, pero sus cancelaciones me parecen igualmente muy importantes por lo que implican. Por primera vez, Netflix tira de la guadaña para dejar una de sus series originales sin segunda temporada y otra con el cartelito de “incompleta”. Todo ello en menos de una semana. Dos casos que tiran por la borda casi todo lo que escribí hace justo un año en “la guadaña de la cancelación no existe para Netflix”:

Netflix presume de ser una televisión diferente que no se rige por las mismas normas que las tradicionales y lo intenta demostrar en cada paso que da, sobre todo en lo que respecta a su ficción original. De ahí que esté cuidando la imagen de marca de su etiqueta "original" a base de una simple cuestión de confianza a corto/medio plazo en el producto, que a su vez también se traduce en una garantía para los usuarios de la plataforma: empezar una de sus originales sabiendo que no te quedarás tirado a mitad de camino. Un nivel de seguridad que desaparecerá el día que recurra a los servicios de la guadaña de la cancelación. Ese día no importará que haya renovado 20 series anteriormente, sembrará la duda de cara a sus futuros estrenos y dinamitará la confianza ganada entre sus suscriptores. Esto, evidentemente, a Netflix no le interesa lo más mínimo. Además, no tiene ningún tipo de necesidad de hacerlo, ya que le conviene disponer de series completas en su catálogo. A fin de cuentas, entre una incompleta y otra con el lazo puesto, la mayoría elegirá antes la finalizada que la cancelada. Mi apuesta es que Netflix irá poniendo fin a sus originales con el paso de las temporadas pero que no cancelará ninguna abruptamente.

La cancelación de ‘The Get Down’ es remarcable por el mero hecho de ser la primera vez que una original de Netflix no renueva por una segunda temporada, pero se trata de una decisión justificable (y hasta entendible) después de todo lo publicado en torno al culebrón detrás de las cámaras y el sobrecoste de su producción. Motivos por los que terminó convirtiéndose en la serie más cara de la televisión. Las primeras noticias dejaron caer que tenía un presupuesto de 12 millones de dólares por capítulo (144 millones en total), pero las últimas dispararon esas cifras hasta los 16 millones (casi 200 millones en total). Un auténtico pastizal que marcaba un retorno de la inversión demasiado alto como para que los números cuadrasen. Y, por lo que se intuye, parece haberse quedado muy lejos de poder cumplir con esas expectativas a niveles de buzz mediático, recepción crítica y, sobre todo, atracción de nuevos suscriptores. Además, por lo que tengo entendido, el final de su primera temporada pasa perfectamente como desenlace cerrado.

El caso de ‘Sense8’ es diferente y eso que también es una de las series más caras de la plataforma hasta la fecha. Por lo visto, rondaba los 9 millones por capítulo, casi el doble que 'House of Cards' y 'Orange is the New Black'. A lo que hay que sumar una compleja tarea en las tres fases de su producción, incluyendo rodar en los cinco continentes. Sin embargo, lo que diferencia su caso con el de ‘The Get Down’ es el hecho de que vaya a quedar incompleta. Lo que ha generado la indignación de sus seguidores. Y con razón. Se suponía que Netflix no era como el resto de jugadores de la ficción original que cancelan series porque los números no cuadran. Se suponía que empezar una original suya garantizaba no quedarse tirarse a mitad del camino. Hasta ahora.

Entre ambas cancelaciones, Reed Hastings, CEO de la compañía, lanzaba estas declaraciones (traducción vía Las Horas Perdidas): “Tenemos un ratio de éxito muy alto. Así que hemos cancelado muy pocos shows. Siempre presiono al equipo de contenidos: Tenemos que tomar más riesgos, tenéis que probar más cosas locas. Porque deberíamos tener un ratio de cancelación más alto". En realidad, Hastinga lanzó este comentario tan solo un día antes de conocerse el guadañazo a ‘Sense8’, es decir, sabía lo que se avecinaba. Tras leerle, pensé que se refería a finalizar más series que a cancelarlas de manera literal, siguiendo la línea de lo acometido con ‘Hemlock Grove’, ‘Marco Polo’ o ‘Bloodline’. Pero no. Y esas declaraciones y el precedente sentado por ‘Sense8’ siembra la duda a partir de ahora. La misma que se cierne sobre cualquier serie emitida por cualquier televisión tradicional y que por culpa de las audiencias acaba metida en la burbuja de la cancelación.

A partir de ahora, cuando pase un tiempo desde el lanzamiento de una nueva serie o de la última temporada de una de veterana de Netflix, y no llegue el anuncio oficial de  su renovación, empezará el run run en torno a su continuidad. La tranquilidad de empezar una serie original de Netflix sabiendo que nunca la cancelará para no dejarla incompleta ya es cosa del pasado. Y, como no he parado de leer desde ayer, ¿ahora quién rescata las series que son canceladas en el sitio al que miraba todo el mundo cada vez que una serie era cancelada?
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