La ficción británica cuenta con muy buena fama y, en parte, esto es debido a su modelo de temporadas cortas, generalmente compuestas por 6 episodios. Esta duración estándar tanto para los dramas como las comedias contrasta muchísimo con las temporadas de más de 20 episodios de la televisión americana en abierto, cuyo modelo (opuesto al británico) siempre está siendo puesto en duda al no favorecer a la calidad/regularidad de sus series. Debates eternos aparte, siendo cierto que estos 6 episodios siguen representando la cifra más habitual entre las ficciones británicas, ya no es tan recurrente en comparación con años atrás. Por ejemplo, el 40% de las novedades estrenadas en 2016 tuvieron esa cifra de episodios, mientras que el restante 60% varió entre 2 y 13. Un hecho que no pasaría de anecdótico en la televisión americana, pero que en la británica adquiere cierta relevancia al no resultar tan sencillo diferenciar si realmente se trata de una serie o una miniserie. Una confusión derivada de una falta de claridad en la comunicación, ya que la gran mayoría de nuevas series encargadas por los canales de televisión son anunciadas en función del género y el número de episodios sin concretar si se trata de una ficción cerrada o de una abierta con posibilidad de durar varias temporadas.
Por regla general, no queda otra que suponer que cuando las series cuentan con menos de seis episodios son miniseries, pero lógicamente esta regla (no escrita) no garantiza ningún tipo de certeza. De ahí que muchas veces nuevos estrenos sean considerados miniseries, pese a que no exista ningún tipo de confirmación, y luego llegan los canales que los emiten y deciden renovarlos por una segunda temporada. A mí me pasó con ‘Mad Dogs’ (Sky1) o ‘A Touch of Cloth’ (Sky1) hace unos años, por poner un par de ejemplos. Me animé a verlas porque supuestamente eran miniseries, pero una terminó teniendo cuatro temporadas y la segunda hasta dos entregas más. Eso sí, emitieron en total 14 y 6 episodios, respectivamente. Más recientemente me sucedió algo parecido pero a la inversa con ‘River’, la (mini)serie protagonizada por Stellan Skarsgard que BBC One emitió en 2015. Al estar compuesta por seis episodios di por hecho que sería un drama de largo recorrido pero dos años después ya recibe consideración de miniserie dado que el canal sigue sin renovarla, aunque dejara la puerta abierta a una posible continuación en el futuro. Un caso que me recuerda al de ‘Wolf Hall’ (BBC Two), también de 6 episodios y catalogada como miniserie pese a que está previsto que tenga una continuación dentro de unos años cuando pueda adaptarse el tercer y último volumen de la saga de novelas escrita por Hilary Mantel, aún pendiente de publicación.
La confusión que genera la ficción británica a la hora de diferenciar entre series y miniseries lo he comentado alguna que otra vez por aquí, pero es un tema al que nunca le había dedicado más de dos líneas porque la verdad es que da para lo que da: mitad queja, mitad aviso para navegantes. Si esta vez me ha dado por escribir algo más extendido se debe a que tenemos nuevo caso de “miniserie” británica a la vista. Y uno relevante cuanto menos, pues se trata de unos de los estrenos que más ruido está haciendo en este arranque de 2017: 'Taboo'. Debido a que HBO España lanzó la serie (casi) al mismo tiempo que BBC One en Reino Unido, los medios españoles han estado dando mucha bola (y con razón) a este título protagonizado por Tom Hardy. Eso sí, en varias ocasiones haciéndolo para dejar claro que se trata de una miniserie, pese a que los medios ingleses y estadounidenses siempre se refieran a ella como “eight-part drama”. Desconozco si fue la propia HBO España la que comunicó así su estreno en nuestro país, pero nunca me fié de esa consideración al no haber ningún tipo de confirmación oficial ni por parte del canal ni por el equipo técnico... hasta que ayer mismo la duda fue despejada gracias a estas declaraciones de Steven Knight, co-creador de la serie junto al propio Tom Hardy (y su padre), en las que comenta que ya planea hacer hasta dos temporadas más. Por lo tanto, 'Taboo' no es una miniserie.
Tanto si has empezado a ver ‘Taboo’ como si estás meditando darle una oportunidad próximamente, seguro que prefieres saber dónde vas a meterte. Por lo menos en mi caso agradezco mucho tener claro qué voy a ver para luego no llevarme sorpresas inesperadas. Con las series americanas no suele existir este problema, pues esta duda sólo recae en las denominadas como limited series y en alguna que otra miniserie que al final termina convirtiéndose en una antología por temporadas una vez pega el pelotazo; véase 'True Detective' o 'American Crime'. Por cierto, algo que también ha sucedido recientemente en Reino Unido con 'The Missing' (BBC One) o 'Prey' y 'Safe House' (ITV). Por fortuna con 'Taboo', posiblemente debido al tirón de la serie o a la proximidad de su estreno en BBC One con el de FX en Estados Unidos, esta vez ha sonado la flauta de conocer a tiempo la intención de los responsables de la ficción, pero no es lo habitual en la televisión británica. Por eso, hasta que los canales no dejen de anunciar dramas o comedias de tres u ocho capítulos en vez de confirmar por adelantado qué van a estrenar, si un título abierto o uno cerrado, no quedará otra que suponer que las ficciones británicas de 6 o más episodios son series mientras que las de 5 o menos son miniseries, pese al inevitable margen de error.
PD: El estreno de 'Taboo' fue visto por 4,8 millones y un 22% en BBC One , mientras que en FX obtuvo 2,16 millones y un 0.63 en demográficos. Muy buenos resultados en ambos casos y eso que aún falta conocer las cifras de las audiencias consolidadas. Con estos datos, unido al alto perfil del proyecto y al interés del tándem Knight-Hardy de continuar más allá de estos ocho episodios, sólo es cuestión de tiempo que BBC One y FX anuncien su renovación por una segunda temporada.
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