Hace unas cuantas semanas, HBO sumó un nuevo título a su arsenal de próximos estrenos. Se trata de ‘Lewis & Clark’, una miniserie histórica de seis capítulos que contará el viaje que realizaron estos dos exploradores americanos a principios del siglo XIX. A lo que voy es que muchos medios especializados, tanto nacionales como internacionales, vendieron este anuncio de la siguiente manera: “HBO da luz verde a una miniserie de Edward Norton, Brad Pitt y Tom Hanks”. Enlazo la noticia de Variety que para algo he sacado de allí la imagen que encabeza este post. Un titular muy atractivo, de esos que llaman la atención y garantizan muchas visitas, pese a que luego más de un lector acabe decepcionado al descubrir que estas tres estrellas no estarán delante de las cámaras, sino que su verdadero papel será ejercer como productores ejecutivos. Gracias a ser los propietarios de las compañías responsables de la producción de la miniserie: Playtone Entertainment (Tom Hanks), Plan B Entertainment (Brad Pitt) y Class 5 Films (Edward Norton). El tratamiento dado al anuncio de 'Lewis & Clark' me sirve para volver a traer a coalición el tema de “la nueva serie de”. En esta ocasión, indagando en el asunto de las productoras que son propiedad de las estrellas de cine y televisión.
Uno de los más veteranos y con mayor presencia en el terreno televisivo es, precisamente, Tom Hanks. Fundó su Playtone Entertainment en 1996 y produjo su primera ficción, 'Band of Brothers', en 2001. Desde entonces, HBO sigue siendo el canal con el que mantiene una relación más que fructífera, produciendo títulos como 'Big Love', 'John Adams', 'The Pacific' y 'Olive Kitteridge'. Una relación que suma y sigue con 'Lewis and Clark'. Prosiguiendo con sus socios en esta miniserie, supone el primer encargo para televisión de la compañía de Edward Norton (fundada en 2005) mientras que es el segundo para la de Brad Pitt (fundada en 2002), como ya comenté en “Resurrection no es un remake de Les Revenants”. El drama sobre muertos vivientes de ABC es uno de los primeros casos que recuerdo que fuera vendido como "la nueva serie de un actor". Hasta entonces, esta práctica estaba asociada al tirón de directores de renombre, como con "las nuevas series de Steven Spielberg y J.J. Abrams". Tanto en un caso como en el otro, esta estrategia de venta me parece lógica y entendible. Las estrellas, delante y detrás de las cámaras, suponen un gancho promocional. Por eso mismo, cada vez que una cadena compra/encarga una serie bajo su sello de producción, estos proyectos consiguen atraer una atención mediática superior a la media.
En
el último par de años, muchas estrellas de Hollywood están poniendo en marcha sus propias productoras. A diferencia de épocas anteriores, la novedad no reside tanto en el elevado volumen de aperturas, sino en que la gran mayoría lo hace con el punto de mira puesto en la industria televisiva (el número de ficciones no para de aumentar año tras año y eso se traduce en mayores oportunidades de negocio). Además, este enfoque cuenta con otro incentivo: tardan poco en llegar a acuerdos de “primera opción” con alguna de las majors. Por ejemplo, durante esta temporada de desarrollos y pilotos, me llamó mucho la atención descubrir que ocho productoras/actores tenían firmados acuerdos de este tipo con Universal. Eva Longoria y UnbeliEVAble Entertainment (2005), Krysten Ritter y Silent Machine Entertainment (2013), Elizabeth Banks y Brownstone Productions (2013), Ed Helms y Pacific Electric (2013), Adam Scott y Gettin' Rad Productions (2013), Jason Bateman y Aggregate Films (2012), Tom Hardy y Hardy Son & Baker (2012), y, finalmente, Vince Vaughn y su Wild West
Television (2005).
Más allá de los "universales", el año pasado, otro actores también se animaron a sumarse a esta aventura de la producción. Bryan Cranston y su Moon Shot Entertainment, bajo el acuerdo de exclusividad firmado con Sony TV, recientemente han recibido su primer encargo de piloto en CBS (‘Sneaky Pete') y han vendido otro proyecto en NBC (‘The Dangerous Book’), mientras que Halle Berry, tras cogerle gustillo a esto de producir en ‘Extant’ (CBS), se lanzó a fundar 606 Films. Más casos: David Morrisey y On Ther Corner, Mila Kunis y Orchard Farm o Reese Witherspoon y Pacific Standard. Otro caso es el de actores que llevan tiempo persiguiendo la ansiada luz verde, pero que de momento han tenido que conformarse con tener proyectos en fase de desarrollo:
Matt Damon y Ben Affleck con Pearl Street Films (2012), Ellen Pompeo y Calamity Jane (2011), John Krasinski y Sunday Night (2010), Nicole Kidman y Blossom Films (2010), George Clooney y Smoke House Pictures (2006) o Pierce Brosnan e Irish Dreamtime (1996). Por el contrario, encontramos a Rashida Jones y Le Train Train (2013) que en otoño estrenaron su primer serie, la comedia 'A to Z' (NBC); Amy Poehler y Paper Kite (2008) con 'Broad City' (FX) o 'Different People', una de las próximas originales de Hulu; Denis Leary y Apostle (1994), además de 'Rescue Me' (FX), ahora cuentan con 'Maron' (IFC) y el remake de 'Sirens' (USA Network), etc.
De ahora en adelante, a la hora de vendernos la moto con la compra-desarrollo-encargo-estreno de una serie producida por estas compañías, los actores van a ser los nuevos Spielberg.
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