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Si hay un canal que con sus dramas ha conseguido hacer sombra a HBO en los últimos años, ese es sin duda, AMC. Aquí muchos discreparán conmigo reclamando para Showtime o FX una corona que quizás les pertenece, pero digamos que este debate es carnaza para otro día.

AMC lleva transmitiendo desde 1984, pero hasta la década pasada sólo se había dedicado a emitir películas clásicas, de ahí lo de "American Movie Classics". En 2004 se animó con algún que otro reality y en 2006 emitió la miniserie, 'Broken Trail', un western protagonizado por Robert Duvall. Sin embargo, y aunque parezca mentira, no fue hasta julio de 2007 cuando AMC se abrió paso en el panorama de los dramas de televisión, con motivo del estreno de su primera ficción original, ‘Mad Men’. Tras una prometedora puesta de largo, acogida con mucho entusiasmo por parte de la crítica y corroborada con el primer Emmy a "mejor drama" para su serie lanzadera, poco después llegarían ‘Breaking Bad’ (2008) y ‘The Walking Dead’ (2010) para terminar de forjar la identidad (e imagen de marca) del canal alrededor de los dramas de calidad. De esta forma, en poco más de tres años consiguió sacar adelante a tres iconos de la edad dorada de la ficción.

Al conseguir que tres de sus cuatro primeras series se convirtieran en fenómenos televisivos, se colocó en la cima y en el punto de mira de todo el mundo en tiempo record. Sin embargo, tras el final de 'Breaking Bad' y con ‘Mad Men’ acercándose a la línea de meta (ahora fijada en 2015), la realidad es que AMC se encuentra inmensa en un periodo de transición similar al que le tocó vivir a HBO durante mediados de la década pasada, cuando se quedó en un corto periodo de tiempo sin ‘Sex and the City’ (2004), 'Six Feet Under' (2005) y ‘The Sopranos’ (2007). El canal que "no es televisión" afrontó un periodo bastante accidentado, incapaz de dar con los títulos correctos. Se estrelló con fiascos como ‘John From Cincinatti’ o ‘Tell me You Love Me’. Llegando a un punto en el que incluso tuvo que pasar por terapia con ‘In Treatment’. Así, hasta que por fin volvió a dar con la fórmula del éxito: mezclar lo clásico (‘Boardwalk Empire’ y ‘The Newsroom') con lo moderno (‘True Blood’ y ‘Game of Thrones’).

En la actualidad, HBO se encuentra disfrutando de una especie de segunda juventud, mientras que AMC se encuentra en una situación desesperada, o al menos, eso es lo que percibo tras los anuncios que ha llevado a cabo en los últimos meses, con los que ha evidenciado que se resiste o no sabe cómo pasar a la siguiente página. De ahí que en sus planes a corto plazo esté el seguir explotando a sus principales iconos. De la forma que sea. Ya sea desarrollando un spin-off, como en el caso de ‘The Walking Dead’ y ‘Breaking Bad’, o dividiendo la séptima y última temporada de ‘Mad Men’ en dos partes (al igual que acertara al hacer con la serie de Vince Gilligan), evitando así que las temporadas finales de sus abanderadas se solapen en la carrera por ser el mejor drama de 2014. Que AMC pretenda explotar todo lo posible a sus mayores éxitos es cuestionable a nivel de imagen, pero no debe sorprender a niveles prácticos. A 'Talking Dead' y 'Talking Bad' me remito.

Las dos últimas (y únicas) decisiones acertadas del canal han sido alargar la duración de los dos últimos capítulos de 'Breaking Bad' y renovar (ayer mismo) por una quinta temporada a 'The Walking Dead'. Esto último convierte a la serie de los zombis en la única que tiene garantizado, junto a 'Mad Men', regresar el año que viene. Consecuencia directa de no haber estrenado ningún éxito en los últimos tres años. En 2012 directamente dejó vacío el casillero de la ficción original y en este 2013 sólo ha traído una novedad, ‘Low Winter Sun’. Una que tiene todas las papeletas (vista la fría acogida que ha tenido entre público y crítica) de acabar sumándose al rebaño de las cancelaciones de AMC. Corriendo así la misma suerte que ‘Rubicon’, la que a día hoy sigue siendo la única oveja negra del canal en cuanto a cancelaciones prematuras se refiere. No me olvido de ‘The Killing’, la que podría considerarse como la oveja maltradada, después de ser descancelada para volver a ser dada con la guadaña hace un par de meses. Una guadaña que este año tampoco dejará escapar a ‘Hell on Wheels’, la que muchos creían que sería su ‘Deadwood’ y que durante tres temporadas sólo ha demostrado ser la oveja desapercibida.

¿Novedades para 2014? Tiene preparados dos nuevos dramas, 'Turn', sobre un grupo de espías en la Revolución Americana, y 'Halt and Catch Fire', sobre el boom de la informática en la década de 1980. También tiene encargado el piloto de 'Line of Sigh', con David Morrisey ('The Walking Dead'), y que podría suponer el salto del canal a la ciencia ficción. En 2013 ha puesto en desarrollo los siguientes dramas: 'Ashland', una soap familiar en el Kentucky de 1950; 'Ballistic City', sobre un policía que trabaja en los bajos fondos de una ciudad ubicada en una nave espacial; 'King', sobre un político corrupto en los años 60; 'Raiders', sobre un comandante naval en la Segunda Guerra Mundial; 'The Terror', sobre un grupo de expedición en el Ártico a mediados del siglo XIX y el monstruo no identificado que les está dando caza uno a uno; 'Thief of Thieves', sobre uno de los mejores ladrones del mundo, ya retirado, que se dedica a robar lo que ya ha sido robado; 'The Wall', sobre un empresario norteamericano envuelto en una trama de espionaje en el Berlín de 1960; 'White City', sobre un grupo de diplomáticos y periodistas que viven en Afganistán.

A raíz de estos proyectos uno puede percibir que la ficción de AMC pasa por desarrollarse más en el pasado que en el futuro. Algo que guarda cierto paralelismo con la transición en la que está inmersa. Después de una entrada triunfal en la fiesta, es evidente que está atravesando un bache, pero todavía tiene margen de maniobra antes de quedarse sin cartuchos y dinamitar todo el prestigio ganado. Dando luz verde a 'Mad Men', Breaking Bad' y 'The Walking Dead', tres series que en su día ninguna de sus competidoras se atrevieron a sacar adelante, se ha ganado un crédito más que suficiente (¿dos años?), pero en este mundillo no se puede vivir eternamente de las rentas. Tampoco juega a su favor que en los últimos tiempos llame más la atención por ganarse mala prensa (tras cancelar dos veces 'The Killing' y por los numerosos culebrones que protagoniza con los creativos de todas sus series), que por el buzz que generan sus nuevas propuestas. AMC necesita ponerse las pilas, enderezar el rumbo, dejar de mirar al pasado (por muy tentador que sea un spin-off) y volver a redefinirse como ese canal que estaba dispuesto a arriesgar y llegar hasta donde el resto de competidoras no se atrevían. Como reza el dicho popular, lo difícil no es llegar a la cima, sino saber mantenerse en ella. Sobre todo en esta época, donde no dejan de aparecer nuevas jugadoras en el terreno de la ficción original (con Netflix a la cabeza) y que seguro que están deseando apropiarse de su identidad como la casa de los nuevos dramas de calidad.
Aprovechar el impacto mediático y el poder de convocatoria que arrastra una marca consolidada resulta demasiado apetitoso para las cadenas de televisión como para resistirse a la tentación. De ahí que en los últimos años nos encontremos con que muchas películas están siendo adaptadas para la pequeña pantalla. Estas adaptaciones se están produciendo a modo de secuelas, precuelas, re-imaginaciones, o simplemente, para aprovechar el tirón de alguno de los personajes de la cinta. Con esta moda el dicho que dice que las series son el nuevo cine cobra un nuevo significado.

Esta práctica no es novedosa. No hace falta ir demasiado atrás en el tiempo para encontrar multitud de saltos "recientes" de la gran pantalla a la pequeña. Algunos exitosos como ‘Buffy, the Vampire Slayer’, ‘Stargate SG-1’, ‘Friday Night Lights’ o ‘Parenthood’. Otros que se la pegaron como fue el caso de ‘Terminator: The Sarah Chronicles’, ‘Eastwick’, ’10 Things I Hate About You’, ‘Crash’ o ‘Transporter’. Pese a que estos "saltos" no siempre son garantía de éxito, desde hace un par de años, las cadenas/productoras están desarrollando un mayor número de proyectos de este tipo. Parece que en estas adaptaciones y en la vuelta de la moda del spin-off  han encontrado un filón.

En 2013 han llegado ‘Hannibal’ (NBC) y Bates Motel ‘(A&E). Una vuelve a poner en acción al mítico Doctor Lecter de El Silencio de los Corderos y la otra sigue a la familia Bates de Psicosis. Ambas tienen condición de precuela (en relación a los acontecimientos ocurridos en las cintas originales), pero se ambientan en la actualidad en forma de re-imaginación contemporánea. Las dos se estrenaron durante la pasada midseason y ya han sido renovadas para una segunda temporada que llegarán en 2014. En otoño también hemos tenido una nueva "serie de cine" con el estreno de esa especie de spin-off de Los Vengadores que es ‘Agents of S.H.I.E.L.D.’ (ABC). Todavía no ha sido renovada, pero ya ha recibido el "back-nine", es decir, tendrá temporada completa.

La llegada de estas tres series puede quedarse en mera anécdota si lo comparamos con el número de las que se avecinan en 2014. En la midseason llegarán 'About a Boy' (NBC) y 'Bad Teacher' (CBS), dos comedias que tienen muchas papeletas para no durar demasiado en parrilla. La primera reinventará la película de 2002 protagonizada por Hugh Grant y la segunda la de Cameron Diaz de 2011. Por si alguien le tiene ganas al remake de 'Bad Teacher', aprovecho para adelantar que pude ver su piloto y era con diferencia el peor de todos los que vi durante los Screenings de este año. Ojo.

En el terreno de los dramas nos encontramos con otros dos proyectos que ya tienen luz verde confirmada. 'Act of Valor', sobre un grupo de combate de élite de Navy SEALS, que será la primera serie original de National Geographic Channel. El otro es 'Fargo' (FX), una miniserie de 10 capítulos basada en la película de los Hermanos Cohen que está reuniendo un casting repleto de caras conocidas como Billy Bob Thornton, Kate Walsh ('Private Practice'), Martin Freeman ('Sherlock'), Bob Odenkirk ('Breaking Bad') o Glenn Howerton ('It's Always Sunny in Philadelphia'). Por desgracia, también se paseará el intenso de Colin Hanks ('Dexter'). Persona non grata en este blog.

En el terreno de "candidatas a convertirse en series", encontramos cuatro proyectos que ya han recibido orden de piloto. '12 Monkeys' (SyFy) que ampliará el universo de la cinta protagonizada por Bruce Willis y Brad Pitt. SyFy también ha encargado un piloto sobre la película 'Legion', que en su adaptación televisiva llevará por título, 'Dominion'. 'Scream' (MTV) es uno que ha conseguido llamar mucho la atención de medios y fans, pero de momento sólo se sabe que la versión televisiva de esta popular saga slasher sí que incluirá elementos sobrenaturales. 'The Joneses' (Bravo), adaptará la película de 2009 (de la que no tenía conocimiento de su existencia hasta que se anunció su posible salto a la pequeña pantalla), protagonizada por David Duchovny y Demi Moore. Este piloto lleva aplazado varios meses así que es muy posible que Bravo no siga adelante.

En cuanto a los proyectos que todavía se encuentran en fase de desarrollo, los repaso a todos por encima: 'American Psycho' (FX), a modo de secuela, 'From Dust Till Dawn/Abierto Hasta el Amanecer' (El Rey), 'Heathers/Escuela de Jóvenes Asesinos' (Bravo), 'Man on Fire/El Fuego de la Venganza' (FOX), 'The Money Pit/Esta Casa es una Ruina' (NBC), 'Outbreak/Estallido' (NBC), 'Reality Bites/Bocados de Realidad' (NBC) y 'Waterworld' (SyFy)', aunque en el caso de esta última sigo pensando que fue una coña por parte de SyFy más que algo a tener en cuenta.

A todos estos hay que sumar dos proyectos de miniserie, 'The Great Scape/La Gran Evasión' (BBC), con motivo del cincuenta aniversario de la película, y 'Rosemary’s Baby/La Semilla del Dibalo' (NBC), más varios que todavía no han encontrado casa, como 'The Exorcist', 'Gangs of New York', 'LA Confidential', a modo de secuela, 'Limitless/Sin Límites' o 'Rambo', pero que ya tienen a varias productoras moviéndolos de cadena en cadena. Mención especial se merece el caso de 'El Mago de Oz'. A las puertas del 70 aniversario de la película de Judy Garland, se están desarrollando nada más y nada menos que cinco proyectos sobre el universo de Oz. 'Emerald City' (NBC), 'Dorothy' (CBS), 'Dorothy Must Die' (The CW), 'Red Brick Road' (Lifetime) y 'Warriors of Oz' (SyFy).

Para ir acabando, recuerdo (para evitar confusiones innecesarias) que salvo los proyectos que ya han recibido la luz verde por parte de las cadenas, el resto tienen muchas papeletas de acabar en el limbo de los proyectos descartados. Tal y como le ha sucedido a otras adaptaciones en el último par de años: 'Zombieland' (Amazon), 'Braveheart' (Sin cadena), 'Clarice' (Lifetime), 'Animal Kingdom' (Showtime), 'The Good Shepherd/El Buen Pastor' (Showtime), 'Goodfellas/Uno de los Nuestros' (AMC), 'The Adjustment Bureau/Destino Oculto' (SyFy), 'A Knight's Tale/Destino de Caballero' (ABC) o 'Beverly Hills Cop/Superdetective en Hollywood' (CBS). Sin embargo, dado el elevado volumen de proyectos en desarrollo que hay esta vez, creo que no es atrevido apostar porque en 2014 tendremos más series basadas en películas que nunca. Nos vamos a poner finos a palomitas.

ACTUALIZACIÓN (14-01-2014): NBC ha dado luz verde a la miniserie de 'La Semilla del Diablo', mientras que El Rey ha puesto fecha de estreno a la serie de 'Abierto Hasta el Amanecer'. Añado los últimos títulos que podrían pasar de la gran pantalla a la pequeña. 'The Hand That Rocks the Cradle/La Mano que Mece la Cuna' (ABC Family), 'The Wolfman/El Hombre Lobo' (NBC) 'The Mist/La Niebla', 'Sin City', 'Ghost', 'Good Will Hunting/El Indomable Will Hunting' y 'Terminator'.

Los tres lados de 'Arrow'

Publicado por Moltisanti On 17:04 10 comentarios
"Mi nombre es Oliver Queen. Durante cinco años estuve atrapado en una isla con un único objetivo... sobrevivir. Ahora cumpliré la última voluntad de mi padre... usar la lista de nombres que me dejó y acabar con aquellos que envenenan mi ciudad. Para hacer esto, debo convertirme en otra persona. Debo convertirme en algo más."

El nuevo éxito de The CW no entraba en mis planes iniciales del año pasado, pero al final me vi los 23 capítulos de la primera temporada de ‘Arrow’. Reconozco que una vez picado el anzuelo con su fantástico piloto, no me costó mucho entrar en su juego. Acabando por llegar a considerarla una de las novedades que más brilló en una temporada en la que los nubarrones (acompañados de cancelaciones) fueron la tónica predominante entre los estrenos de las Networks durante la 2012/2013. Algo que lo dice todo sobre el nivel de las novedades del curso pasado. Cuando la serie se marchó de parón navideño, hice un primer y completo repaso sobre los puntos fuertes y las debilidades de este nuevo "superhéroe" televisivo. Coincidiendo con el estreno de su segunda temporada, repito análisis para repasar los pros que hacen de ella un entretenimiento de primera y los contras (derivados de emitirse en The CW) que necesita mitigar para subir de categoría.

Aviso que incluiré algún que otro aspecto de la trama de la primera temporada y del 2x01 "City of Heroes", por lo que veo necesario colocar el cartelito de turno. ¡Atención Spoilers!

'Arrow' da lo que promete, tanto para bien como para regular. Ofrece grandes dosis de acción (muy bien rodadas) y un variado surtido de villanos (que espero que suban de caché durante esta segunda temporada), para adornar el principal interés de esta historia: los conflictos que debe enfrentar y afrontar, Oliver Queen. Unos dilemas y sacrificios que han optado por desarrollar desde tres lados diferentes: como justiciero encapuchado, soltero millonario y una versión a medio camino entre la primera y la segunda (a través de los flashbacks de la isla). No es que la serie aporte nada nuevo en comparación a otras propuestas similares, pero cumple a la hora de desarrollar los diferentes conflictos alrededor de la figura del héroe. Sobre todo cuando lo hace con atrevimiento y desde una perspectiva más adulta. El encapuchado mata cuando tiene que matar, sale malherido cuando peca de atrevido, y sobre todo, tiene una misión (eliminar la escoria de Starling City) que está dispuesto a cumplir aunque eso suponga arrastrar a algún ser querido por el camino. Para conseguirlo, cuenta con sus dos escuderos, John Diggle y Felicity Smoak, los secundarios que mejor parados salieron tras la primera temporada. Sobre todo ella, que lo tiene todo para ganarse al público. Los tres conforman un efectivo equipo de acción que es la base que sostiene a los otros dos lados de 'Arrow'.

El segundo lado es el que concierne a los flashbacks en la isla, esos que poco a poco (muy a fuego lento) van mostrando cómo aquel egoísta mujeriego se termina convirtiendo en "algo más". Si es cierto que este viaje a los orígenes comenzó siendo uno de los platos fuertes (y escenario de los principales cliffhangers), con el paso de los capítulos fue perdiendo interés y fundamento dentro de la dinámica de la serie. Pecan de una evidente irregularidad, ya que hay capítulos en los que no hay ni rastro de ellos mientras que en otros tantos sólo se emplean en forma de breves pildoritas. De la misma forma, sufren de una preocupante inconexión con la trama episódica en el presente. Ambos factores terminaron por evidenciar una falta de rumbo (toda la primera temporada dando vueltas en círculos sobre lo mismo), que hizo que este lado perdiera los puntos ganados inicialmente. A su favor, sirvieron para introducir al mejor villano hasta la fecha, Deathstroke, y seguramente al secundario más interesante, Slade Wilson. Por lo visto en el arranque de la segunda temporada, a corto plazo parece que van a seguir sin aprovechar el potencial del factor precuela de esta historia. Una vez más, se destinan pocos minutos y la trama parece que va a volver a girar sobre un nuevo plan de escape que sabemos que no se consumará. Todavía quedan cinco años para volver a casa.

Todo lo relacionado con la parte justiciera de la historia, sin duda es lo que más me atrae de 'Arrow'. Ya sea en el presente (sobre todo) o en el pasado (aunque todavía no consigan acertar con la tecla). Sin embargo, cuando la serie se centra en el tercer y último lado, en el que predominan las relaciones personales y los aspectos más emocionales y sentimentales, es cuando recuerdo dónde se emite. Un mal personalizado en Thea Queen, la hermana pequeña, y en Laurel, el amor imposible (no tan imposible) de Oliver. Los elementos teen de la ficción que no podían faltar para atraer al público de The CW y que desde un primer momento ya dejaban entrever que iban a restar y amuermar(me) más que otra cosa. A Thea ahora la han juntado con el que promete convertirse en el particular Robin de su hermano, pero ni aún así llego a creer que puede llegar a tener cabida en este entierro. Laurel, por lo menos, acabó siendo el interruptor de una de las tramas más importantes de la temporada pasada (el distanciamiento del protagonista con su mejor amigo) y comienza la temporada subiéndose al carro del primer lado enfundándose el traje de Black Canary (para algo me tenía que servir haber visto las diez temporadas de 'Smallville'). Por cierto, parece que una vez destartalada la vertiente familiar dentro de este tercer lado, ahora su peso va a ceder terreno a favor de una trama empresarial que ahora mismo no me atrevo a apostar por si será un acierto.

Después de una correcta primera temporada, la segunda promete interesantes cambios, especialmente en el lado (el tercero) que más los necesitaba. Lo que me hace confiar en que una vez acabada la introducción, y tras las primeras derrotas y sacrificios, los nuevos derroteros la lleven a ser una version más adulta de sí misma. Un requisito necesario si aspira a convertirse en "algo más".

‘Dexter’ no se merecía este desastre

Publicado por Moltisanti On 16:54 7 comentarios
“Remember the Monsters?” pone el punto y final a ocho años de ‘Dexter’. En mi caso, siete de visionado fiel, ya que comencé a seguirla a ritmo americano desde el comienzo de su segunda temporada. Reuniendo en su primer pase a 2,8 millones de espectadores, se despide consiguiendo marcar dos records históricos: es el capítulo más visto de las ocho temporadas y de toda la historia de Showtime. Unos records que se traducen en que el adiós de 'Dexter' gozaba del interés del público. Apuntado esto, ahora me gustaría saber cuántos de esos seguidores se han quedado como un servidor, dándole vueltas a si este “Remember the Monsters?” es uno de los peores finales de serie que ha visto. La que fuera una de mis favoritas no se merecía este desastre.

Coloco la última cortina de plástico para avisar que a partir de aquí sólo recomiendo leer a los que hayan visto el final de 'Dexter' o a los que quieran saber cómo acaba. ¡Atención Spoilers!

La octava temporada ha sido la peor de las ocho. Incluso peor que la sexta. Una vez reposada el tiempo suficiente (hace más de dos semanas desde la emisión del último capítulo) para no dejarme llevar por el calentón del momento, lo tengo todavía más claro. Y eso que a priori, volvía a colocar sobre la mesa varios conflictos que parecían interesantes. Desgraciadamente, al igual que tantas veces durante los últimos años, una vez más han sido desarrollados de la peor manera posible. A diferencia de otras campañas, al menos tardé poco en olerme la tostada. Introducir a Evelyn Vogel (especialista en psicópatas, creadora del código de Harry y madre espiritual del protagonista) y traer de vuelta a Hannah (el verdadero amor), mientras la relación Dexter-Debra atravesaba su última frontera (“la familia que mata unida…”) alejándose del "Debrazo" que tanto mal trajo a esta dupla de hermanastros, me parecían conflictos lógicos si lo que se pretendía era arañar la última capa moral del protagonista en su particular transformación. Tal y como así fue. Estaba claro que tratándose de la temporada final, los guionistas apostarían por despedir al psicópata sin sentimientos para dar la bienvenida definitiva al Dexter más humano, enamorado y devoto padre de familia.

Este planteamiento de temporada final, perpetrado por Scott Buck y compañía, no me disgustaba siempre y cuando no se les pasara por la cabeza rematarlo con un final feliz. Además, seguía dejando la puerta abierta a mi desenlace soñado: la llegada del día en que la identidad del Carnicero de la Bahía saliese a la luz y todo Miami comenzara a dar caza al mayor asesino en serie de toda la historia. Desgraciadamente, poco tardé en aceptar que esta posibilidad ni se habría planteado en la habitación de los guionistas. Algo que puedo interpretar de dos formas: un alarde de cobardía por no atreverse a arriesgar (un todos contra Dexter suponía tener que ingeniárselas demasiado para no quemar las naves en dos capítulos) o una apuesta conservadora por hacer algo más en la línea de otras temporadas (centrarse exclusivamente en la humanización del protagonista). No oculto que me hubiera gustado que optaran por combinar ambos planteamientos, haciendo que el camino hacia la redención de Dexter se viera truncado trágicamente justo cuando hubiera llegado la hora de aceptar su nuevo rol, y sobre todo, de desprenderse del pasajero oscuro. En esta línea, la verdad que si me pongo a darle vueltas al coco, se me ocurren como una decena de finales mucho más coherentes y atractivos que el escogido definitivamente para despedir la serie y a su protagonista. Y en todo ellos Dexter es obligado a echar una mirada atrás para acabar pagando por todos sus actos (no hay que olvidar que es responsable de asesinar y coleccionar a cientos de víctimas).

Una vez emitido el último capítulo, Clyde Phillips, quien fuera el showrunner durante la mejor etapa de la serie (las cuatro primeras temporadas), concedió una entrevista para apuntar que su final ideal hubiera sido otro. En cierto modo, sigue la línea que a mí me hubiera gustado para cerrar 'Dexter'. Copio y pego sus palabras en castellano (vía Loving Series): “En la última escena de la serie, Dexter despierta. Todo el mundo pensaría que ha sido un sueño. Después la cámara va retrocediendo y nos damos cuenta de que no es un sueño. Dexter abre los ojos y está en la mesa de ejecución de la cárcel de Florida. Empiezan a administrarle las drogas y él mira a través de la ventana de observación hacia la galería. Y en la galería están todas las personas a las que Dexter ha matado, incluyendo a Trinity, Ice Truck Killer (su hermano Rudy), LaGuerta y Doakes de cuyas muertes fue responsable, Rita de la cual también es responsable, Lila… Todas las grandes muertes y también a los que mató en cada episodio. Todos están allí. Así es como imaginé el final de Dexter. Que todo lo que hemos visto durante los últimos 8 años ha pasado en pocos segundos desde que empieza la ejecución de Dexter hasta que termina su ejecución y muere. Literalmente su vida ha pasado por delante de sus ojos mientras estaba a punto de morir. Creo que hubiera sido un gran final y muy satisfactorio.”

Un final impactante, original, y que podría haber o no haber gustado, pero que a mí se me antoja mucho más coherente... y atrevido, al estilo del tono de las primeras temporadas. Precisamente, que un cierre sea coherente es el único requisito que le exijo al último capítulo de cualquier serie. Como comentaba tras el final de 'Breaking Bad', cuento con que seguramente es la parte más complicada (y derrite cerebros) del proceso de escritura. Lo que te puede servir de excusa en el caso de fallar en el golpeo de la última bola, pero no durante todo el set, que es lo que ha pasado a lo largo de esta octava temporada. Sea como sea, no tiene ningún sentido que ahora me ponga a desear haber disfrutado de este o de cualquier otro final. Las decisiones tomadas por los guionistas me podrán gustar más o menos, decepcionar mucho o poco, pero no me queda otra que aceptarlas al tratarse de la apuesta de los directores de orquesta. Tengo claro que no compartir una o varias o todas las decisiones argumentales no es una justificación de peso para realizar ninguna crítica constructiva. Menos una como la mía, que desde el título ya me he aventurado a etiquetar a este final como de desastroso. Soy consciente. Por eso mismo tengo pensado centrarme en los momentos claves de "Remember the Monsters?" para reflejar lo mal que los guionistas/productores han desarrollado y ejecutado todas sus ideas. Todo un caso de estudio de cómo no hacer las cosas.

-La manera en que se abandonaba la antesala al capítulo final ya fue toda una declaración de intenciones. Dexter decidiendo no matar al The Brain Surgeon y dejando los honores de la captura a su hermana. Completada la transformación/humanización del protagonista, tocaba inventarse algo para retenerle el tiempo suficiente en Miami. Aquí es cuando entra en juego el Marshall que los guionistas se habían sacado de la manga a última hora. Un tipo que es capaz de seguirle el rastro a Hannah (algo no muy complicado dado su exagerada ineptitud como fugitiva) hasta llegar al hogar de los Morgan, pero incapaz de reconocer al criminal más buscado de todo Miami. Como consecuencia Debra acaba recibiendo un disparo en una secuencia... de auténtica vergüenza ajena.

-Debra no muere en el acto, ya que era la excusa que hacía falta para retener a Dexter en Miami. Una vez los hermanos mantienen la correspondiente charla de despedida, Debra es intervenida y acaba entrando en coma. Un recurso culebronesco que no hay por dónde cogerlo y que sólo responde al deseo de los guionistas de convertirla en la última víctima de Dexter. Debra vuelve a ser la excusa de los guionistas para lograr un fin que sobre el papel (en el mapa de tramas de la temporada) podría tener cierto sentido (en plan justicia poética) pero que al desarrollarse sin cuidar cómo llegar hasta ahí, impide que el simbolismo de la idea pueda generar un mínimo de emoción al espectador.

-Para que Debra fuera la última víctima, antes Dexter tenía que tomarse la justicia por su cuenta una última vez. ¿Y cómo lo hace? Asesinando al hijo de Vogel con un bolígrafo, una excusa ridícula y una actuación de coña (ay, ese saltito para atrás en el último momento...). Una vez más, los guionistas tienen un fin y se conforman con la primera tontería que se les pasa por la cabeza para llevarla a cabo. Batista y Quinn no queriendo aceptar la verdad y haciendo la vista gorda, dibujaban así una línea imaginaria que venía a evidenciar el "aquí vale todo, y si no cuela, también" de los guionistas.

-No suficientes con colarnos a Dexter "desconectando" a Debra con un "mi hermana no querría vivir así", los guionistas deciden darle a su cadáver un tratamiento similar al de cualquiera de sus víctimas. Imagino que por eso de cerrar el círculo y tal. Aprovechando una vez más ese huracán que también les ha venido para marcar el camino que querían seguir durante los dos últimos capítulos, Dexter se lleva el cadáver de su hermana desde el hospital hasta su "Slice of Life". A trote ligero, pero seguro. Tal cual. Una vez arrojado el cadáver al mar, llega el momento en el que al protagonista le da por reflexionar y aceptar su parte de culpa en toda la muerte que ha ido dejando a su alrededor. Algo que podría haber hecho en cualquier momento de la serie. Especialmente tras la muerte de Rita. Pero es tras el adiós de Debra, cuando decide borrarse del mapa por el bien de todos. Antes tiene el detalle de despedirse con una llamada telefónica de los dos seres queridos que le quedan (y a los que está destrozando la vida indirectamente). Una llamada que al igual que el resto del capítulo, evidenciaba que los dialoguistas no estaban muy inspirados emocionalmente.

-Una vez al final de la serie le han llovido palos por todas partes (crítica y público parecen tener claro su veredicto), los productores no se están cansando de conceder entrevistas para defender su apuesta. Dos semanas han tardado en rendirse para acabar recurriendo a la excusa definitiva. John Goldwyn pasa la patata caliente al canal y filtra que Showtime les impuso como condición que no mataran a Dexter (¿alguien teme que más allá del innecesario spin-off, ahora también estén meditando hacer una película?), limitando sus opciones hasta dejarle pasar el resto de sus días como leñador (echadle un ojo a esta parodia) mientras todo Miami le da por muerto. Dirigirse contra el huracán sólo fue un artimaña para dejarse una barba postiza y vivir en soledad alejado de sus seres queridos. Esta es la penitencia que se autoimpone Dexter para redimirse por todos sus pecados. Este es el destino escogido por los guionistas para castigar al mayor asesino de la televisión de la historia.

-A diferencia de los guionistas, no me quiero olvidar de los secundarios. ¿Batista? ¿Jamie? ¿Matthews? ¿Masuka? ¿La hija de este último? ¿Quinn? Por si quedaban alguna duda de que siempre fueron ceros a la izquierda, nada como dejarles sin despedida para confirmarlo del todo.

Una series finale carente de tensión e incapaz de generar cualquier tipo de emoción desde el primer hasta el último minuto. Acorde con el nivel general de una temporada final para olvidar. Una comedia involuntaria que lo único que ha conseguido ha sido caer una y otra vez en el más absoluto de los ridículos. En serio, no salvo nada. Guión, diálogos, dirección, fotografía, efectos especiales, reparto, etc. Todo falla estrepitosamente. Ni hecho a propósito, vamos. Un espectáculo de melodrama barato que no hace justicia a un personaje tan grande. El mismo que se hizo un hueco en la historia de la pequeña pantalla desde aquel "Tonight is the Night", que alcanzó la gloria con algo tan simple como un "Hello, Dexter Morgan" y que ha caído en lo más profundo del infierno seriéfilo con este "Remember the Monsters?". Siete años de relación que acaban con una nueva ruptura. Esta vez sin opción a reconciliación. Hasta siempre, Dexter Morgan. Te merecías un final mejor.
En los últimos tiempos tengo la impresión de que sólo he estado escribiendo sobre los finales de ‘Dexter’ y ‘Breaking Bad’ y eso que todavía no me he puesto a comentar sus respectivos últimos capítulos. Algo que seguiré posponiendo ya que prefiero seguir reposándolos antes de entrar en faena. Para ir calentando, lo que voy a hacer es escribir (brevemente) sobre otras despedidas recientes y que esperaban turno en la carpeta de pendientes: ‘The Killing’ y ‘The I.T. Crowd’.

Aviso que incluir a 'Wilfred' en este post tiene cierta trampa, ya que acabará el año que viene.

Ninguno de los tres párrafos siguientes contiene ni gota de Spoilers. Pasen sin precaución.

Roy, Moss y Jen han vuelto a Channel 4 para recibir la merecida despedida que se les negó en 2010, cuando Graham Linehan (el creador) confirmó que no habría más temporadas de ‘The I.T. Crowd’, pese a que previamente se anunciara que habría una quinta. Esta decisión automáticamente convertía al 4x06 “Reynholm vs. Reynholm” en su final. Bastante faena suponía quedarse sin más capítulos por sorpresa, como para encima aceptar que acabara con uno de los peores de toda la serie. Al menos Lineham dejó abierta una puerta a la esperanza, comentando que tenía en mente preparar un episodio especial o incluso una película para despedir a estos informáticos como se merecían. Cierto es que este es el argumento de moda una vez te meten con la guadaña, pero por suerte, no lo dijo en balde y nos han regalado un capítulo especial que dura el doble de lo normal y que funciona como un tiro. Gran y merecida despedida, aunque reconozco que durante sus primeros diez minutos, "The Last Byte" no me estaba dando buena espina precisamente. Una falsa alarma que se apagaba en seguida, dejando paso a un divertido autohomenaje en el que por supuesto hay numerosos guiños para recordar algunas de las mejores bromas y capítulos de toda la serie. Las últimas locaventuras de “Ross” y Jen me dejan para el recuerdo unas buenas risotadas. Hora de apagar para no volver a encender a ‘The I.T. Crowd’.

AMC primero cancelaba 'The Killing' tras dos temporadas para luego dar marcha atrás para incluirla en el selecto grupo de series "descanceladas". Una vez cerrado el caso de Rosie Larsen, traerla de vuelta tenía como reclamo principal el reencontrarse con los detectives Sarah Linden y Stephen Holder. Dos personajes que bien se merecían una segunda oportunidad. La tercera temporada volvía manteniendo todas sus señas de identidad (tambores incluidos), pero aprendiendo de errores pasados. De esta forma, el nuevo caso se cierra en esta misma tanda de capítulos, lo que ha impedido marear demasiado la perdiz a la hora de avanzar en la investigación. Lo que no ha evitado que al caso le faltara cierto gancho (pese a centrarse en un tema bastante espinoso como es el de la prostitución de menores), sobre todo a la hora de jugar con la identidad del asesino en serie que ya había martirizado a Linden en el pasado. Pocos candidatos y una revelación final bastante chapucera y que además no se puede decir que sea demasiado sorprendente. A su favor, el escalofriante motivo que lleva al asesino (o asesinos) a llevar a cabo semejante matanza. Para mí, lo mejor de la temporada (aparte de Linden y Holder) ha sido apostar por ofrecer una nueva visión de la vida en el corredor de la muerte, que si es verdad que era una trama que por momentos estaba bastante desconectada de la principal, sirvió para regalar el que seguramente es el mejor capítulo de toda la serie, el 3x10 "Six Minutes". De esta forma, 'The Killing' se despide para siempre dejando una buena temporada en su haber, pero un cliffhanger muy suculento en el debe... y que ya nunca obtendrá resolución, dado que semanas después de emitirse la conclusión, se anunciaba que no habría cuarta temporada para Holder y Linden. Con la decisión de incluir a 'The Killing' en el aún más selecto grupo de series "descanceladas" por poco tiempo, desde AMC se han cubierto de gloria. 'Rubicon' ya no es la única oveja negra del rebaño del canal.

Hoy mismo se ha anunciado que 'Wilfred' regresará el año que viene con una cuarta y última temporada de 10 capítulos. De ahí que al inicio de la entrada avisara que incluirla en esta entrada tenía cierta trampa. La excusa perfecta para volver a dedicarle unas líneas por aquí, ya que la última vez que lo hice fue al final de su primera temporada. Con "el mejor amigo de Ryan" quise dejar claro que fue una de las mayores sorpresas del 2011 en lo que a estrenos de comedia se refiere. De ahí que estuviera expectante por saber que era lo que me podían ofrecer este perro parlante y su mejor amigo, Ryan, una vez superada la sorpresa inicial. Y más, tras aquel cliffhanger derrite cerebros con el que se despidieron en su primer año. Desgraciadamente la segunda temporada no estuvo a la altura. Al utilizar la misma pipa de fumar, me dejó con un colocón que no subió como la primera vez. Las tramas pecaron de reiterativas y volvieron a girar en torno a la relación de Ryan con su hermana, con su vecina y con un padre que seguía sin hacer acto de presencia. Introducir a Amanda no fue suficiente como para disimular que estábamos ante el mismo perro con el mismo collar. En cambio, la tercera temporada sí que ha estado a la altura de lo esperado. Su gran acierto ha sido volver a combinar con acierto los dos pilares de la serie: la comedia negra con el misterio en torno a Wilfred. Profundizando, esta vez sí, en la desconcertante relación entre Ryan y su padre. Divertida e intrigante, la campaña fue de menos a más hasta regalar una adictiva recta final. Por supuesto, una vez más se despide con cliffhanger. Y sí, vuelve a ser del estilo derrite cerebros. Lo bueno es que esta vez se sabe que queda muy poco para la hora de las respuestas y de resolver el gran misterio.
Un satisfactorio vacío. Esta es la sensación que me ha quedado en el cuerpo tras presenciar que el último dardo de 'Breaking Bad',  el 5x16 "FeLiNa",  también daba en el centro de la diana.

Ahora puedo respirar tranquilo. Nada borraría lo logrado hasta llegar a este punto de juego, set y partido, pero son demasiados los antecedentes de grandes series a las que les tiembla el pulso antes de golpear esa última bola y no consiguen remachar la partida perfecta. 'Breaking Bad' lo ha hecho y aunque no lo hubiera conseguido tampoco cambiaría demasiado. Un pequeño regusto amargo y poco más. En ningún caso lo considero algo tan determinante (bueno, vale, en alguno sí) como para dictar sentencia en función, ya que siempre he sido consciente de lo difícil que es escribir el punto y final. Cuando estoy viendo una serie, por mi mente nunca ronda el "¿cómo acabará todo esto?" sino que me limito a disfrutar del camino, manteniendo siempre la esperanza de que no se baje nunca el nivel. Lo que conlleva que me acabe topando con un desenlace a la altura. Llegue cuando llegue ese momento. Y si llega, claro. Que en determinados casos con que se llegue a tener un final, resulta suficiente para darse por satisfecho. Ese punto y final, con diferencia, representa la parte más complicada (y fríe cerebros) del proceso de escritura. Crear personajes, abrir tramas y plantear interrogantes tiene (casi) el mismo mérito. Por supuesto. De ello depende que intereses y enganches a los espectadores a tu historia. Sin embargo, a favor juega el no contar todavía con esas expectativas que se irán creando a medida que se vaya avanzando por el camino. Además, todavía se dispone de ese aliado que es el folio en blanco con posibilidades infinitas. En cambio, a la hora de preparar las despedidas, cerrar el círculo y rematar la faena sin dejar cabos sueltos, conlleva muchos hándicaps, aunque ninguno tan estresante como representar el todo o nada. Al menos para el espectador.

Sobre todo, como en el caso de 'Breaking Bad', donde se tienen tantas miradas (con sus diferentes opiniones, preferencias y niveles de expectativas), pendientes de acabar satisfechas. En realidad, muy pocas son las series dramáticas que han conseguido generar una cierta unanimidad entre sus seguidores. A favor, me refiero. ¿'The Shield'? ¿'Six Feet Under'? ¿'Friday Night Lights'? Cada una a su manera, dejaron poso por saber cerrar el círculo de una manera honesta y fiel a lo que habían sido. Cargando las correspondientes decisiones argumentales de una emoción e intensidad que eran necesarias para corresponder las pasiones de los espectadores. Supieron dar con el "qué" y el "cómo" idóneo, siendo además lo que la mayoría de la gente esperaba encontrarse para acabar plenamente satisfecha. Algo que en pocas ocasiones coincide con lo planeado por los autores y máximos responsables. Estos tres casos son los que me vienen ahora mismo a la cabeza, lo que no quiere decir que sean los únicos dramas que hasta la fecha se han marchado por la puerta grande. Desde luego que no, pero estoy hablando de unanimidad. Eso mismo que ha conseguido el final de 'Breaking Bad'. ¡Olé! Algo que hay que celebrar, al igual que las audiencias de su último capítulo. Un gustazo encontrarse con que un producto de calidad (y de nicho) a la vez es un éxito comercial global.

Sobre el final de 'Breaking Bad' me gustaría escribir largo y tendido, pero aunque parezca increíble, tan solo un día después ya estoy saturado de tanta review sobre lo mismo. Muy buenas todas las que he leído, por supuesto. Mención especial (una vez más) para la de Diamantes en Serie, que a lo largo de toda esta recta final me ha proporcionado el complemento perfecto para el cigarro de después de cada visionado. Como siempre me pasa en estos casos, la saturación me abruma y la pereza me invade. De todas maneras, no estoy seguro si en pleno calentón sería capaz de hacerle justicia a este "FeLiNa", y mucho menos, a una temporada final que desde ya está peleando codo con codo con la de 'The Shield' por hacerse con el título de última campaña más trepidante, taquicárdica y desencaja mandíbulas de la pequeña pantalla. Que placer da pensar que Vince Gilligan y su equipo se han despedido por la puerta grande. Haciéndolo en sus propios plazos y términos. Cuando y como querían. Y que gustazo me entra al pensar lo mucho que he disfrutado con esta serie, con su último capítulo, con su temporada final. De principio a fin. Desde que descubriera lo que era una  autocaravana RV hasta hoy, todavía de resaca post-series finale y tratando de sacarme el "Badfinger - Baby Blue" de la cabeza. Desde que viera su piloto por pura curiosidad hasta disfrutar del acontecimiento televisivo en el que se había convertido su despedida desde hacía semanas.

Un viaje inolvidable de cinco temporadas que deja como legado 62 capítulos que bien se merecen un señor revisionado. Sólo espero pegarme el homenaje más pronto que tarde. 'Breaking Bad' ha conseguido lo imposible: hacerse un hueco entre 'Los Soprano' y 'The Wire'. El tiempo dictará la medalla que se colgará en el podio de las mejores series de la historia contra las intocables de HBO.
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